La fábula del diputado y la multinacional - 16 de Agosto de 2014 - El Mercurio - Noticias - VLEX 524242722

La fábula del diputado y la multinacional

Lo que realmente quería Vlado Mirosevic era empezar a legislar. Antes de esa tarde, antes de que ganara la elección por Arica, antes de que se cambiara el apellido, antes de que lo amenazaran de muerte, antes de todo eso, ya sabía cuál iba a ser su primer proyecto como parlamentario, una mezcla entre algo en lo que realmente creía y algo que fuera pragmático: el software libre.

Vlado Mirosevic, con 27 años, en castellano, sin whipala, en una antigua casona de Arica, dice:

-Era ganancia para todos. Y un poroto para mí.

Y dice algo más:

-Era una buena idea.

Luis Verdugo, padre del diputado, odia su apellido. Es un agrónomo, empleado público que comenzó trabajando en el gobierno de Frei Montalva en Rancagua y siguió en el SAG, en Arica, durante la UP, la dictadura y en el retorno a la democracia. Se define como un libre pensador. Cree, por ejemplo, que Chile debiese darle mar a Bolivia y que la toma del Morro no fue un acto heroico, sino un cruel bloqueo de los soldados chilenos, ambas ideas muy poco populares en la ciudad.

Desde la ventana de su casa, en el centro, veía todos los días la frase "Arica siempre Arica", inscrita en el Morro, dominando el paisaje, rodeada de dos corvos gigantescos. Llamó durante meses al comandante del regimiento para que removieran los cuchillos; por cansancio, lo hicieron. Luis Verdugo es entonces un pacifista y odia su apellido. "Me lo borraría, su significado es muy brutal. Apenas los niños tuvieron edad legal, invertimos el orden de los apellidos, así Vlado quedó Mirosevic. Tenía 13 años".

Luis Verdugo y su mujer, en esa línea, inscribieron a sus hijos en el Andino, un colegio experimental en el valle de Azapa: pocos horarios, cursos pequeños, mucho aire libre, pelo largo y causas cívicas. A los 12 años, Vlado Mirosevic, primo de Milovan, el futbolista, fue detenido por protestar en la inauguración del McDonald's:

-No me gustaba como ícono cultural, de consumismo. Mi familia me enseñó a no tener pretensiones taradas de arribismo. Mi papá siempre tuvo un auto del 81, al inicio me daba vergüenza, pero era su forma de enseñarme que esas cosas daban lo mismo. Nunca le hemos prendido velas a los objetos. Fue una tontera, era chico, pero me daba cuenta de que la ciudad necesitaba muchas cosas más antes que un McDonald's.

Su papá, más que retarlo, le celebró su desobediencia cívica. Lo mismo con detenciones posteriores, por rayar murallas. Mirosevic fue presidente del centro de alumnos de su colegio y desde ahí lideró por dos años la organización de secundarios de Arica, que alcanzó notoriedad nacional por sus métodos de protesta, como subir 500 alumnos al Morro. "Nos adelantamos a los pingüinos varios años", dice Antonio Vergara, también dirigente secundario esos años. "Conocí a Vlado en un foro municipal. Estaba debatiendo sobre el servicio militar obligatorio. Era bien raro, tenía apenas 14 años".

Mirosevic organizó charlas de emprendimiento, fue de oyente a los cursos de universidad del entonces senador Fernando Flores, montó conciertos metaleros contra la guerra de Irak, pintó fachadas de edificios patrimoniales, caminó la ciudad pidiendo financiamiento y fundó el primer diario ciudadano del país, todo en Arica.

-El límite mental promedio del ariqueño estaba en Tacna por el norte e Iquique por el sur. Era un ambiente tedioso, no había qué hacer, así que empezamos a inventar nosotros las cosas para hacer.

El equipo de Vlado Mirosevic, todos menores de 30 años, también sin experiencia en el Parlamento, dio con los números: solo este año el Estado iba a gastar 36 mil millones de pesos en comprar las licencias de software patentados, eso sin contar las consultorías asociadas a la venta. Presentaron la idea primero entre la bancada estudiantil. Gabriel Boric y Giorgio Jackson lo apoyaron, entendiendo la filosofía generacional que hay detrás, el concepto de desarrollo colectivo, que hay millones de usuarios en el mundo que se dedican a mejorar el programa y que liberan los avances sin costo.

Después salieron a explicarlo a los parlamentarios de todos los partidos.

-Habíamos notado que muchos no saben lo que votan. Miran lo que vota otro de su partido y piensan: "Si él lo vota, debe tener razón". Nos aseguramos de que al menos uno de cada bancada nos apoyara -dice Mirosevic.

El proyecto era apenas un primer paso: solicitaba que los órganos del Estado evaluaran, caso a caso, según la conveniencia, la contratación de un software libre en lugar de uno patentado y, que cuando un organismo eligiera pagar, lo justificase por escrito.

El lunes 14 de abril una ejecutiva de la empresa de comunicaciones Factor C llamó a su jefe de gabinete, Patricio Morales. Microsoft, su cliente, quería una reunión. El diputado lo entendió:

-Era mi primer lobby.

Vlado Mirosevic entró a estudiar, becado, Ciencias Políticas en la Universidad Central. Se imaginó montando sus marchas y protestas en Santiago.

-Pero me decepcioné. Pensé que iba a estar todo pasando, por el tipo...

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