Proyecto de Ley Num. 8907-03 de Senado, de 29 de Abril de 2013 (Sustituye las leyes Nº 19.039, sobre propiedad industrial y Nº 20.254, que crea el Instituto Nacional de Propiedad Industrial.) - Proyectos de Ley - Iniciativas legislativas - VLEX 556848394

Proyecto de Ley Num. 8907-03 de Senado, de 29 de Abril de 2013 (Sustituye las leyes Nº 19.039, sobre propiedad industrial y Nº 20.254, que crea el Instituto Nacional de Propiedad Industrial.)

Número de expediente8907-03
Fecha de última tramitación12 de Febrero de 2015
Fecha de apertura29 de Abril de 2013
Situación actualPrimer trámite constitucional (Senado)
Cámara de origenSenado
EtapaEn tramitación
Tipo de proyectoProyecto de Ley

MENSAJE DE S.E. EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA CON EL QUE SE INICIA UN PROYECTO DE LEY QUE SUSTITUYE LA LEY Nº 19.039, DE PROPIEDAD INDUSTRIAL

SANTIAGO, 24 de abril de 2013.-

MENSAJE Nº060- 361/

Honorable Senado:

En uso de mis facultades constitucionales, tengo el honor de someter a vuestra consideración el siguiente proyecto de ley que reemplaza a la ley N° 19.039, de Propiedad Industrial.

ANTECEDENTES.

Importancia de la Propiedad Industrial.

La propiedad industrial constituye una rama de la propiedad intelectual que, junto al derecho de autor y sus derechos conexos, se erige como una herramienta fundamental para la protección de las creaciones del intelecto humano. Mientras el derecho de autor ampara, a rasgos generales, las obras literarias, artísticas y científicas, la propiedad industrial protege las creaciones vinculadas a la industria y el comercio, otorgando a su titular un derecho exclusivo para su explotación comercial por un período de tiempo determinado. En este ámbito de protección se encuentran las patentes de invención, diseños industriales, modelos de utilidad, esquemas de trazado y topografías de circuitos integrados.

Asimismo, bajo el amparo de la propiedad industrial se encuentra la protección de signos distintivos, los cuales constituyen activos intangibles para sus titulares toda vez que poseen el valor de diferenciar los productos y servicios existentes en el mercado por la vía de aportar información sobre su origen empresarial y, eventualmente, sobre su calidad. Ejemplos de signos distintivos son las marcas, frases de propaganda, marcas colectivas, marcas de certificación, nombres comerciales, indicaciones geográficas y denominaciones de origen.

Así configurada, la propiedad industrial cumple funciones relevantes en distintos aspectos de un país. En primer lugar, la propiedad industrial estimula la innovación, esto es, la creación o mejoramiento de una idea o tecnología y su posterior introducción en el mercado. En efecto, la concesión de derechos de propiedad industrial permite a sus titulares obtener una retribución al esfuerzo e inversión aplicada en invenciones y creaciones innovadoras, y en el desarrollo de nuevos emprendimientos.

A mayor abundamiento, los derechos de propiedad industrial participan de todas las etapas en el proceso de innovación, las cuales están categorizadas por el Manual de Oslo "Medición de las Actividades Científicas y Tecnológicas. Directrices propuestas para recabar e interpretar datos de la innovación tecnológica” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Es así como desde el desarrollo de una idea hasta la comercialización del producto en que se materializa, se ven involucrados derechos de propiedad industrial como, a modo ejemplar, se indica a continuación.

  1. Creación de la idea: El secreto empresarial es una herramienta efectiva para proteger el proceso de creación de toda nueva idea, el cual implica trabajo y capital invertido en busca de una justa retribución.

  2. Etapa de desarrollo: Las patentes de invención, modelos de utilidad, así como los diseños industriales permiten proteger los resultados de la investigación que perfecciona la idea, que puede consistir en prototipos, ensayos u otros.

  3. Etapa de producción: Una vez desarrollado el producto, comienza una fase fundamental del proceso de innovación consistente en la fabricación o manufactura del producto ideado durante la investigación, siendo posible utilizar los mismos derechos que en la etapa anterior.

  4. Etapa de comercialización: El ciclo de innovación concluye con la introducción del producto o servicio en el mercado, para lo cual resulta fundamental su posicionamiento. Para esto, los signos distintivos colaboran en la ordenación de los mercados, proveyendo información acerca de los productos o servicios de manera de evitar la confusión en el público y prevenir falsificaciones y abusos por parte de los competidores.

    Es por ello que una adecuada protección de la propiedad industrial juega un papel relevante dentro de las políticas de innovación, las que en último término contribuyen al desarrollo sostenido de la economía. Actualmente, Chile es uno de los países en que más solicitudes de marcas se presentan por año en relación a su Producto Interno Bruto (PIB). En cuanto a las patentes, si bien el número de solicitudes presentadas en el país no es bajo en comparación a otros países de similar nivel de desarrollo y tamaño, lo cierto es que al igual que en muchos de estos países, la mayoría de dichas solicitudes corresponde a solicitantes extranjeros. De esta manera, un eficiente sistema de otorgamiento y defensa de derechos, la transferencia del conocimiento, la inclusión de nuevas categorías de signos distintivos y la introducción de obligaciones y excepciones que promuevan la competencia pueden colaborar de forma relevante en el desarrollo innovativo.

    Como consecuencia de lo anterior, la propiedad industrial constituye una herramienta relevante para las políticas de emprendimiento destinadas a las empresas de menor tamaño, las cuales generan aproximadamente el 59% del empleo en el país. En efecto, los derechos de propiedad industrial pueden facilitar que las empresas de menor tamaño se incorporen al ecosistema de innovación como actores relevantes. Al respecto, los modelos de utilidad y diseños industriales son mecanismos particularmente idóneos para el fomento de estas empresas, toda vez que recaen en creaciones capaces de ser desarrolladas atendido su nivel de producción y capital.

    Asimismo, los signos distintivos favorecen el posicionamiento de estas empresas en el mercado, al dar cuenta del origen empresarial y, en ciertos casos, de la calidad de los productos y servicios que ofrecen, como por ejemplo a través de una marca, sea ésta comercial, colectiva o de certificación, así como mediante nombres comerciales, indicaciones geográficas y denominaciones de origen.

    Por otra parte, la propiedad industrial permite la difusión del conocimiento. Si bien los derechos de propiedad industrial se configuran como monopolios temporales en favor de sus titulares, éstos deben dar a conocer su invención a fin de obtener dicha protección. Así, una vez transcurrido el período de protección, la invención ingresa al dominio público y toda la sociedad puede beneficiarse de ese conocimiento. Este es el caso de las patentes de invención, los diseños industriales, los modelos de utilidad y los esquemas de trazado o topografías de circuitos integrados.

    Finalmente, la propiedad industrial reconoce al bien común como una limitación de los derechos que otorga. Tanto el derecho internacional, como el comparado, reconocen limitaciones y excepciones fundadas en el acceso al conocimiento y la promoción de la competencia, entre otras. Esto es así, por cuanto un régimen de protección de la propiedad requiere de un estatuto balanceado en relación con otros derechos y principios relevantes para la sociedad. Estas limitaciones y excepciones se ven representadas en las materias excluidas de patentabilidad, la existencia de licencias obligatorias y el agotamiento de los derechos, por nombrar algunas.

    Evolución de la legislación de Propiedad Industrial.

    La propiedad industrial, como rama de la propiedad intelectual, se formó a partir del siglo XVI en Europa y, desde la celebración del Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial, en 1883, ha tenido un gran desarrollo.

    En Chile, la protección de la propiedad industrial se inicia con la Constitución Política de 1833, la cual en su artículo 152 garantizó que: “Todo autor o inventor tendrá la propiedad exclusiva de su descubrimiento, o producción por el tiempo que le concediere la ley; y si esta exigiese su publicación, se dará al inventor la indemnización competente”. Poco después, en 1840, entra en vigencia la primera ley sobre patentes, la cual establecía el privilegio de invención; y el privilegio de introducción respecto de creaciones efectuadas en otras naciones y desconocidas en Chile. En 1874, entra en vigencia la primera ley sobre “Marcas de Fábrica y de Comercio Nacionales o Extranjeras”.

    El Código Civil, en 1855, refuerza la protección del derecho de autor y la propiedad industrial al reconocer que las producciones del talento o del ingenio son de propiedad de sus autores, excluyendo que fueran meras concesiones o privilegios.

    Más tarde, la Carta Fundamental de 1925 asegura en el numeral 11 del artículo 10 a todos los habitantes de la República: “La propiedad exclusiva de todo descubrimiento o producción, por el tiempo que concediere la ley. Si ésta exigiere su expropiación, se dará al autor o inventor la indemnización competente”. Bajo la vigencia de esta Constitución se dicta el primer cuerpo legal que sistematiza la regulación de esta clase de propiedad, esto es, el decreto ley N° 588 sobre la Organización de los Servicios de Propiedad Industrial, de 29 de septiembre de 1925, el cual dispone el sistema de protección de marcas, patentes de invención y modelos utilidad.

    Poco tiempo después, el decreto con fuerza de ley N° 291, ordenó refundir en un solo texto las normas contenidas en él y lo dispuesto en el citado decreto ley Nº 588, en merito de lo cual el decreto ley N° 958 sobre Propiedad Industrial es dictado el 8 de junio de 1931 y publicado en el Diario Oficial el 27 de julio de ese mismo año.

    En 1980, la nueva Constitución se refiere por primera vez al concepto de propiedad industrial al prescribir en el numeral 25 del artículo 19 que: “Se garantiza, también, la propiedad industrial sobre las patentes de invención, marcas comerciales, modelos, procesos tecnológicos u otras creaciones análogas, por el tiempo que establezca la ley”. Por su parte, la norma constitucional instaura la función social de la propiedad como una limitación del ejercicio de los derechos de la propiedad industrial y hace aplicable a aquellos derechos las normas relativas a la expropiación del derecho de dominio.

    Casi una década...

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