Las solitarias cumbres del cordón del Quempo - 23 de Mayo de 2021 - El Mercurio - Noticias - VLEX 868044109

Las solitarias cumbres del cordón del Quempo

E n 1973, el escritor Benjamín Subercaseaux dijo en su ya clásica obra Chile o una loca geografía que los chilenos no nos dábamos cuenta hasta qué punto éramos "una tierra de montañas".¿Tenía razón?Veamos: en Santiago, en el sector de Farellones, hay un cordón montañoso que ha pasado al olvido no solo de excursionistas, sino también de andinistas con décadas de experiencia, quienes, frente a la pregunta de si han ido a este lugar, responden con extrañeza, como si el nombre fuera un error: "¿El Quempo cuánto?".Claro, hay excepciones: si uno conversa con los estudiosos del sitio AndesHandbook.org, dicen que es difícil olvidar a quien se ve todos los días. Es cierto: el cordón del Quempo, formado por montañas de aproximadamente 4 mil metros de altura que corren de norte a sur hasta el río Colorado, se observa desde varios puntos de la capital, aunque casi nadie las reconoce por sus nombres: Capitán, Teniente y Sargento, en rango decreciente según su altura.Desde la cumbre del cerro Manquehue (donde me encuentro), mirando al este, el cordón del Quempo se ve casi completo. Sus montañas poseen una altura similar, lo que tal vez explica que ninguna destaque más que la otra. No tienen -a diferencia de sus vecinos del norte, los cerros El Plomo y La Paloma- glaciares en sus laderas. Son, a simple vista, un par de cerros más.Les pregunto a algunas personas que descansan en la cumbre si conocen estas montañas y la respuesta es la misma: "No". Me sorprende que un hombre de 60 años que asegura haber subido una larga lista de cerros en la Región Metropolitana tampoco las haya oído nombrar.Siguiendo las huellas de los pionerosLlegamos a Valle Nevado por la tarde; quedan pocas horas de luz. Dejamos el auto en una explanada al final de un camino de ripio que se encuentra en la curva siete. El cielo está cubierto de nubes. Somos las únicas personas aquí.Lo primero que llama la atención de la ruta es que hay que bajar 400 metros de desnivel hasta el valle del río Cepo, a 2.300 metros de altura. "No hay que celebrar, porque cada centímetro que bajemos lo vamos a tener que subir a la vuelta", le digo a mi amigo y cordada Domingo Abelli.En otras palabras: la soledad tendrá su precio.Comienza la aventura. Cargados con mochilas de 75 litros, carpa, sacos de dormir y provisiones para pasar tres días en la cordillera, nos encaminamos por una tenue huella de arrieros que baja en dirección al valle. Al frente, se ve nuestro objetivo: el Capitán del Quempo, la cumbre...

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