Sentencia Nº T-24-2020 de Juzgado de Letras de La Calera, 05-03-2021 - Jurisprudencia - VLEX 868405413

Sentencia Nº T-24-2020 de Juzgado de Letras de La Calera, 05-03-2021

EmisorJuzgado de Letras de La Calera
RitT-24-2020
Ruc20-4-0312008-2
Fecha05 Marzo 2021

En La Calera a cinco de marzo de dos mil veintiuno

VISTOS Y OÍDOS:

PRIMERO: Que con fecha 24 de febrero de 2021, ante este Juzgado de Letras de La Calera compareció CARLOS ENRIQUE VASQUEZ WILDE, cedula de identidad 7.345.609-6, cesante, domiciliado en Parcela 21, Santa Rosa, Comuna de Catemu, quien viene en interponer denuncia de Tutela Laboral por Vulneración de Derechos Fundamentales con ocasión del despido y prestaciones que señala en contra de su ex empleador CUERPO DE BOMBEROS LA CALERA, Rut N° 81.939.100-9, del giro de su denominación, domiciliado en Aldunate 341, comuna de La Calera. Representado por SERGIO CISTERNAS VALENCIA, Superintendente del Cuerpo de Bomberos de La Calera, del mismo domicilio, con el fin de que el tribunal declare que su empleador, con ocasión del despido, fue vulnerado en sus derechos fundamentales y que la demandada ha incurrido en actos discriminatorios, ha atentado contra su dignidad como persona y trabajador. En subsidio presenta demanda despido injustificado, nulidad del despido y cobro de prestaciones legales y contractuales adeudadas.

Funda su demanda, explicando primero el funcionamiento de los cuerpos de bomberos, describiendo su carrera bomberil y como conductor de vehículos de emergencias, para luego detallar los hechos ocurridos en contexto del despido, señalando que el día 11 de septiembre del año en curso el señor Director de la Segunda Compañía (en la cual se desempeño como cuartelero) don LUIS ROJAS ZEPEDA, sufrió una “funa” a través de las redes sociales (Facebook), por un supuesto acoso sexual hacia una de las jóvenes aspirantes de la compañía. En esta “funa” aparecía también el capitán de la Compañía señor CLAUDIO CUBILLOS SAAVEDRA. La “funa” fue hecha a través de una cuenta anónima, y no era posible identificar a la persona responsable.

Agrega que, no obstante, los señores FERNANDO OLIVARES (ahora ex voluntario de la Segunda Compañía) y CLAUDIO CUBILLOS SAAVEDRA supuestamente habrían iniciado una investigación motu proprio para dar con la persona responsable de esta publicación. Supuestamente llegaron al teléfono de una mujer que acudía a su casa a ayudarle a su señora a hacer el aseo, ya que su esposa está delicada de salud, pues sufre de una serie de enfermedades como: diabetes mellitus insulino resistente, hipertensión crónica, fibromialgia, hepatitis C, con quimioterapia, hígado graso, cirrosis hepática en tratamiento, hipotiroidismo, y ha sido 3 veces operada de la columna vertebral.

Añade que era habitual que algunos de los Oficiales Generales fueran a su casa a almorzar con ellos (pues su casa estaba contigua al cuartel), en especial el Vicesuperintendente don MARIO SAAVEDRA, el comandante LUIS TAPIA PIZARRO y a veces incluso el Superintendente Sergio Cisternas Valencia, quienes abiertamente ventilaban los asuntos y problemas internos del funcionamiento del Cuerpo de Bomberos de La Calera sin ningún tapujo y frente a todos los asistentes a esos almuerzos, incluida la persona que ayuda a su esposa en los quehaceres domésticos.

Luego de la “funa”, un día al retornar a su casa encuentro a su esposa temblando y muy alterada. Cuando le preguntó que le pasaba, le dijo que algunas personas de la Segunda Compañía los estaban culpando de la funa que había sufrido el Director de Segunda Compañía don LUIS ROJAS ZEPEDA. Ante esto, que es completamente falso, se dirigió a consultar qué sucedía a don FERNANDO OLIVARES y don CLAUDIO CUBILLOS SAAVEDRA (el actual capitán de la segunda compañía). Su reacción fue de un tono manifiestamente agresivo en contra de mi persona y de su señora, lo cual le impactó de sobremanera, pues jamás ha participado, ni menos lo ha hecho su señora, en algún tipo de difusión de información del personal de la compañía, ni menos aún ante hechos que le eran completamente ajenos.

Señala que el Sr. Vicesuperintendente don MARIO SAAVEDRA estaba en su casa cuando pasó todo esto, y luego le dijo que se quedara tranquilo que no iba a pasar nada. Pero los señores CLAUDIO CUBILLOS SAAVEDRA, FERNANDO OLIVARES y el Director LUIS ROJAS ZEPEDA presentaron estos hechos ante los demás miembros de la Segunda Compañía, en su calidad de Oficiales al mando de ésta, sin que jamás se iniciara algún tipo de procedimiento formal de investigación, ni que le informaran de la misma, ni menos aún le solicitaron algún tipo de declaración; supuestamente ellos plantearon que ya no tenían confianza en el demandante y que ya no querían trabajar con él. Después de esto, en la reunión de Directorio General de Fecha 23 de septiembre de 2020 el Sr. CLAUDIO CUBILLOS SAAVEDRA trató el mismo tema ante este organismo directivo, ante lo cual el Sr. Superintendente adoptó una decisión inmediata frente lo que le decían los oficiales de la Segunda Compañía, y decidió, sin preguntar a los demás asistentes, terminar su relación laboral con el Cuerpo de Bomberos de La Calera inmediatamente. Todo lo anterior, como indica, sin que a su respecto se haya iniciado un procedimiento de investigación formal, sin que se le hubiese entrevistado personalmente, y menos que se le hubiese dejado presentar pruebas relacionadas con las imputaciones que se me hacían.

Continúa señalando que con fecha 28 de septiembre de 2020 recibo su carta de aviso de término de contrato de trabajo por necesidades de la empresa, lo cual a su juicio se encuentra completamente injustificado.

Por otra parte, añade, cuando se le hace firmar esta carta le dan 10 días para dejar su casa, lo cual fue imposible por todo lo que estaba pasando a nivel país, con la salud de su esposa y la falta de dinero. No sólo se estaba enfrentando a un despido claramente infundado y sorpresivo, sino que inmediatamente le compelieron a abandonar su hogar en el cual vive con mi esposa y sus mascotas, sin que mediase ninguna consideración respecto de toda su trayectoria en la institución, su correcto desempeño, y además dejándole en la calle sin un plazo razonable para reubicarse de manera correcta en algún lugar, ni menos otorgándole un plazo razonable para iniciar la búsqueda de un nuevo lugar que habitar, ahora sin recursos, sin trabajo, y en tiempos de pandemia, lo que le envolvió en un terrible pesar y una situación de estrés insoportable ante esta decisión arbitraria e infundada adoptada en su contra.

Enfatiza que la carta de término está completamente desprovista de fundamentos, y sólo se limita a otorgar como fundamento fáctico del término “los requerimientos del personal a las nuevas modalidades de turnos”. No se indica a qué se refieren con dichos turnos, ni menos cuáles serían los “requerimientos del personal”, que sería la razón por la cual yo no podría continuar desempeñando su trabajo, ni menos si es precisamente su cargo el que estaría sujeto a dichos cambios de turno al menos. Le ha dejado manifiestamente en indefensión lo impreciso de la carta de despido.

Precisa que los cambios de turnos que pudiesen realizarse no configuran de ninguna manera la causal de término fundada en el artículo 161 del Código del Trabajo.

Indica que en la carta no se ha especificado a cuál de las hipótesis contenidas en la citada norma supuestamente se encontraría subsumida la aplicación de la causal de necesidades de la empresa por “requerimientos de personal”, y aquello es evidente pues la causal invocada no sólo no es efectiva, sino que además no es procedente en los términos señalados.

Agrega que incluso, ante la eventual determinación o modificación de turnos al interior de la Compañía, dicha circunstancia no configura una causal de término como la de necesidades de la empresa.

Añade que aquello es completamente irracional, y derechamente contrario al estatuto protectorio del Código y del Derecho del Trabajo en general. Más aún cuando precisamente la jornada de trabajo es de aquellas cláusulas esenciales del contrato de trabajo, que requiere del consentimiento de ambas partes tanto para su suscripción inicial como para posteriores modificaciones, lo que conlleva que incluso, por ejemplo, en casos de propuestas de modificación de jornada de trabajo por parte del empleador, si el trabajador se negase a dichos cambios, aquello no constituiría una causal de término de necesidades de la empresa.

Indica que la causal no está debidamente fundada, y no es en esta oportunidad procesal en donde el empleador puede ampliar los fundamentos de la misiva. Que la carta de término es evidentemente infundada y no corresponde su complementación posterior.

Señala que todo lo anterior no es sino coherente con la razón real de su despido, que se debió a hechos que se habrían imputado directamente a si señora y al demandante en torno a la divulgación de una supuesta funa, todo lo cual es completamente falso.

A mayor abundamiento, agrega que se suma la consideración de su edad avanzada, siendo ambas las razones reales del término de la relación laboral, y no aquella vaga, imprecisa e improcedente señalada en la carta de despido, cuando jamás ha sido un requisito algún rango de edad (ni menos podría serlo por discriminatorio), y contaba con todos los permisos de conducción y aptitudes para desempeñarse vigentes.

Argumenta que no sólo la causal aplicada es improcedente, sino que es manifestación de la vulneración a sus garantías fundamentales, y en particular a su integridad psíquica y garantía de no discriminación por razones de edad. Expresa que de un momento a otro quedó sin hogar, sin trabajo, con su señora enferma, y el demandante a una avanzada edad vió cambiar por completo su...

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