Proyecto de Ley Num. 6355-01 de C. Diputados, de 13 de Enero de 2009 (Regula derechos sobre obtenciones vegetales y deroga ley N° 19.342.) - Proyectos de Ley - Iniciativas legislativas - VLEX 556800594

Proyecto de Ley Num. 6355-01 de C. Diputados, de 13 de Enero de 2009 (Regula derechos sobre obtenciones vegetales y deroga ley N° 19.342.)

Número de expediente:6355-01
Fecha de última tramitación:12 de Febrero de 2015
Fecha de apertura:13 de Enero de 2009
Situación actual:Segundo trámite constitucional; Discusión general
Cámara de origen:C. Diputados
Etapa:En tramitación
Tipo de proyecto:Proyecto de Ley
 
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Mensaje de s.e. lA presidentA de la repUblica con el que INICIA UN PROYECTO DE LEY QUE REGULA DERECHOS SOBRE OBTENCIONES VEGETALES Y DEROGA LA LEY Nº 19.342.

SANTIAGO, diciembre 22 de 2008

M E N S A J E Nº 453-356/

Honorable Cámara de Diputados:

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Tengo el honor de someter a vuestra consideración un proyecto de ley que deroga la actual ley Nº 19.342, actualizando el régimen jurídico que regula los derechos del obtentor de variedades vegetales y el privilegio del agricultor, a fin de impulsar la investigación y el desarrollo de nuevas variedades vegetales y mejorar la productividad agrícola nacional.

ANTECEDENTES.

El desarrollo tecnológico y la propiedad intelectual: nuevos desafíos del sector agroalimentario

En el mundo actual, la innovación tecnológica constituye un componente principal en la estrategia de competitividad de las empresas y de las cadenas agroindustriales. En razón de ello, y de forma creciente, se ha reconocido la importancia decisiva de la innovación tecnológica en la perspectiva de constituir a Chile en una potencia agroalimentaria.

El sector agroalimentario está adquiriendo un carácter multifuncional. Además de ser éste la base primaria de producción de alimentos, hoy en día puede servir para generar biomasa energética, producir principios activos medicinales, atribuyéndosele también un rol en la conservación del medio ambiente. Por su parte, los consumidores no solamente exigen nuevos y mejores productos; sino también están alertas a las condiciones y a la calidad de los procesos con que éstos han sido generados.

A ello se debe agregar que el proceso de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) concluye cuando las nuevas tecnologías se han incorporado en la dinámica de las unidades productivas. El año 2000, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) efectuó una encuesta de innovación tecnológica en el sector agropecuario, sobre un universo de 81.000 explotaciones, que cubren el 90 por ciento de superficie agrícola del país. Este valioso trabajo permite visualizar cuales son las expectativas del agricultor en Chile y el esfuerzo que esperan de las empresas generadoras de genética.

La encuesta reveló que la mayoría de los agricultores, sin distinción de tamaño de las explotaciones, aspira a incrementar los rendimientos y la calidad de los productos así como la reducción de costos sobre la base de renovar su base genética, como se muestra a continuación:

Estos datos permiten apreciar que entre el 30 y 40 por ciento de los productores de cultivos anuales esperan renovar sus variedades en los próximos tres años y que una cuarta parte de aquellos dedicados a la fruticultura aspiran a lo mismo, de igual forma que los productores de hortalizas y las explotaciones con praderas artificiales.

Conforme a lo anterior, se está solicitando a los creadores de variedades nuevos tipos de plantas con resistencia a enfermedades para una agricultura limpia, de elevados rendimientos y alta calidad para responder a un mercado de productos frescos y a una agroindustria que se torna cada vez más exigente en cuanto a características específicas de los productos de consumo y de las materias primas.

Asimismo, lo que se está exigiendo a los institutos tecnológicos, universidades y empresas dedicadas a investigación y desarrollo, son variedades con características especiales y resistencias específicas; lo que se denomina variedades de segunda y tercera generación, que cuentan con una genética avanzada que incide, entre otras variables, en el estrés hídrico, mejor aprovechamiento de nutrientes del suelo, balance de lípidos, niveles de proteína, composición de aminoácidos, comportamiento de postcosecha para alcanzar mercados lejanos, nuevos sabores y presentaciones, eficiencia industrial, inocuidad, además de variedades que actúen como verdaderos biorreactores generadores de vacunas, proteínas de interés terapéutico y como biomateriales.

Generar variedades con tales características implica incorporar, en los programas de fitomejoramiento genético, nuevos enfoques y metodologías, por medio del uso de la biotecnología, particularmente en lo referido al uso de la biología molecular y la ingeniería genética. El uso de herramientas para el mejoramiento genético, como la selección asistida por marcadores moleculares, se convierte en algo esencial. Se trata, en definitiva, de tecnologías de alto costo y donde la recuperación de las inversiones está muy directamente asociada a una institucionalidad sólida y eficaz en materia de propiedad intelectual. De su eficacia dependerá la disponibilidad de recursos para fortalecer nuestras capacidades, en recursos humanos y materiales, de manera coherente con la necesidad del salto tecnológico que el país requiere.

Sentido del proyecto de ley y estándares internacionales en materia de nuevas variedades vegetales

Según se concluye de lo señalado previamente, el sentido de este proyecto de ley es la generación de un marco adecuado que estimule e incentive la producción de estos nuevos conocimientos que constituyen la base para mantener y expandir la competitividad del sector agroalimentario. Dicho de otro modo, se trata de mejorar la institucionalidad jurídica en materia de derecho de obtentores de variedades vegetales en el país, con el propósito que se facilite el acceso a las nuevas variedades vegetales que se están creando a nivel internacional así como también fomentar su generación y desarrollo en Chile.

Este nuevo estatuto, que se somete a la aprobación del Congreso Nacional, permitirá adecuar las normas chilenas actualmente vigentes a los estándares del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (1991) de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), organización de la que Chile es miembro desde el año 1996. Se estima que las adecuaciones propuestas habilitarán a nuestro país para adherir al Acta del año 1991 de UPOV, que es un compromiso que nuestro país ha adquirido a nivel internacional. De esta forma, se asegurará una protección a los derechos de obtentor moderna y balanceada, materia de suyo importante en un país abierto al comercio global, donde progresivamente se exigen marcos jurídicos adecuados para las nuevas obtenciones vegetales y el desarrollo tecnológico en general.

POTENCIALIDAD.

La meta de posicionar a Chile como potencia agroalimentaria tiene como uno de sus componentes esenciales la fruticultura de exportación y la industria alimentaria.

En el caso de la fruticultura, según el reciente Censo Agropecuario realizado en el año 2007 por ODEPA-INE, entre 1997 y 2007 la superficie plantada creció un 47,2 por ciento alcanzando las 310,5 mil hectáreas y las exportaciones pasaron de 1.563 a 3.500 millones de dólares al año, planteándose metas aún más ambiciosas para el año 2010. Sin embargo, este desarrollo se ha basado esencialmente en tecnología externa en lo relacionado a la genética de las variedades frutícolas.

La fruticultura de exportación es un sector que ha crecido sostenidamente y, por esta razón, está expuesto a amenazas de competitividad de otros países. Este proyecto permitirá iniciar programas de largo plazo para generar variedades chilenas, priorizando las áreas de conservación y postcosecha, para que la fruta pueda llegar en buenas condiciones a mercados de destino lejanos.

En el caso de los cultivos anuales, que son la base de la industria alimentaria, la genética incorporada en las nuevas variedades ha sido la causa del significativo incremento de los rendimientos en los últimos 40 años. Debido a ello, cobra especial relevancia la generación de bases sólidas que permitan incrementar, de forma sustentable, el desarrollo de la industria. Lo anterior, favorecerá la mantención de la competitividad de más de 700 mil hectáreas cultivadas y el carácter agroexportador del país, sustento de empleo y garantía de una seguridad alimentaria básica para los chilenos.

Diversos estudios a nivel internacional han demostrado que la genética es responsable de un 50 a un 60 por ciento de estos incrementos de productividad, explicándose el resto por otros atributos derivados del manejo de los cultivos.

Este proceso de innovación tecnológica debe ser sostenido en el tiempo e implica fortalecer las capacidades para liberar nuevos materiales genéticos, los cuales envuelven significativos esfuerzos económicos y de especialización de recursos humanos.

La valorización económica y protección de los recursos genéticos es un elemento que debe ser especialmente considerado cuando se quiera proteger nuevas variedades a partir de materiales nativos. El desarrollo del mercado biotecnológico internacional hace cada vez más atractivo invertir en estudios sobre los recursos genéticos de países del hemisferio sur. Al respecto, atendidas las especiales características ecológicas de Chile, se estima aconsejable explorar las potencialidades de los recursos genéticos existentes en el territorio nacional y establecer un marco jurídico adecuado que aliente este tipo de actividades. El desarrollo de programas de investigación científico-tecnológica, orientados a otorgar valor agregado a estos recursos, recomienda actualizar los derechos de quienes desarrollen nuevas variedades vegetales.

Rubros no tradicionales, tales como los alimentos para la producción acuícola, deben ser fomentados desarrollando variedades con características nutricionales específicas. En otras palabras, se debe generar nueva genética avanzada al servicio de la diversificación y aumento de la productividad del país.

La adecuación normativa propuesta en el proyecto favorecerá el registro en Chile de nuevas variedades vegetales creadas no sólo en nuestro país sino que también en el extranjero. En este sentido, el nuevo ambiente institucional que se crea será propicio para la concreción de nuevos contratos de licencia de tecnología que favorecerá el acceso a materiales de punta, que en esencia constituyen una de las bases para el incremento de...

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