Proyecto de Ley Num. 10319-12 de Senado, de 30 de Septiembre de 2015 (Modifica el decreto con fuerza de ley N° 340, sobre Concesiones Marítimas, para regular la extracción de agua de mar.) - Proyectos de Ley - Iniciativas legislativas - VLEX 583583954

Proyecto de Ley Num. 10319-12 de Senado, de 30 de Septiembre de 2015 (Modifica el decreto con fuerza de ley N° 340, sobre Concesiones Marítimas, para regular la extracción de agua de mar.)

Número de expediente:10319-12
Fecha de última tramitación: 1 de Octubre de 2015
Fecha de apertura:30 de Septiembre de 2015
Situación actual:Primer trámite constitucional (Senado)
Cámara de origen:Senado
Etapa:Archivado
Tipo de proyecto:Proyecto de Ley
 
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Boletín Nº 10.319-12

Proyecto de ley, iniciado en moción del Honorable Senador señor Navarro, con el que modifica el decreto con fuerza de ley N° 340, sobre Concesiones Marítimas, para regular la extracción de agua de mar.

  1. Antecedentes[i]:

    El agua dulce es un recurso natural único y escaso, esencial para la vida y las actividades productivas, y por tanto directamente relacionado con el crecimiento económico.

    La disponibilidad de agua dulce en el mundo es limitada, además existe una distribución desigual del recurso en las distintas superficies continentales, dando lugar a zonas de abundancia y zonas de escasez de agua[ii]. Ejemplo de ello es la zona norte de Chile, que es una de las zonas más secas del planeta, con escasos recursos hídricos superficiales y en la que, además, existe una creciente demanda de agua por parte de las distintas actividades productivas y el consumo humano.

    Para la minería, que es y seguirá siendo una de las actividades productivas de mayor importancia en Chile, la disponibilidad y gestión adecuada del agua es clave para su sustentabilidad. Como es sabido, la actividad minera nacional se desarrolla en condiciones particulares, la mayor parte de los yacimientos están emplazados en la zona norte del país, zona que enfrenta una limitada disponibilidad del recurso hídrico, por tanto el agua se ha convertido en un insumo crítico, estratégico y de alto costo. Por tanto, esta situación de disponibilidad limitada del recurso y que además presenta una demanda creciente que compite con otros sectores de la economía, ha motivado al sector minero a seguir aumentando los niveles de eficiencia, a partir de soluciones tecnológicas y a generar nuevos mecanismos para enfrentar los nuevos desafíos en cuanto al abastecimiento del recurso hídrico en el norte del país como, por ejemplo, el uso de nuevas fuentes de agua.

    Frente a esta situación de estrechez hídrica en el norte de Chile, se adiciona otro tema crítico a considerar como son los posibles impactos derivados del cambio climático. En particular, dentro de los potenciales impactos de este fenómeno sobre los recursos hídricos en esta zona, hay dos aspectos que destacan, uno derivado del cambio en temperaturas y otro de los cambios en precipitación. El primero dice relación con la reducción del área andina capaz de almacenar nieve entre las estaciones del año. Las crecidas invernales de los ríos con cabecera andina, se verán incrementadas por el consiguiente aumento de las cuencas portantes, y la reserva nival de agua se verá disminuida. En cuanto a las precipitaciones, éstas se incrementarían en primavera y verano en la región altiplánica pero disminuirían desde Antofagasta al sur del país (alrededor de 20-25% de variación negativa). Como consecuencia, aumentaría la aridez en el norte del país[iii].

    Estos posibles impactos, y cómo afectarán a los distintos sectores productivos, incluyendo minería están siendo analizados por especialistas a través de distintos estudios enmarcados dentro del contexto del Plan de Acción Nacional de Cambio Climático insertado en la Estrategia Nacional de Cambio Climático.

    Este Plan de Acción tiene el objetivo de establecer el nivel de vulnerabilidad de los recursos hídricos frente a escenarios climáticos proyectados a nivel de cuencas, identificando y evaluando los impactos climáticos en los sistemas hídricos seleccionados y definir las opciones que permitan la adaptación del uso de los recursos hídricos al cambio climático.

    Para cumplir este propósito, el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático en una de sus líneas de acción indica la necesidad de determinar la disponibilidad futura de agua para consumo humano, minería, agricultura y generación eléctrica, considerando los efectos del cambio climático y sus proyecciones de demanda.

    En este contexto, resulta clave elaborar proactivamente una proyección de consumo de agua por parte de la industria minera.

    Como punto inicial de esta tarea, cabe destacar que la Mesa Público Privada Nacional de la Gestión del Recurso Hídrico y la Minería en Chile, ha trabajado desde el año 2007 en generar información clave sobre la situación actual de la minería respecto a un insumo tan estratégico como el agua.

    Uno de los resultados de la Mesa fue consensuar y validar cifras del consumo de agua de la minería del cobre en el país. Es así como en marzo 2008 se publicó el Informe Técnico “Derechos, extracciones y tasas unitarias de consumo de agua del sector minero regiones centro-norte de Chile”, realizado por Proust Consultores para la División de Estudios y Planificación de la DGA.

    La información generada en este estudio, sumada a la información disponible en COCHILCO (para efectos de la elaboración de otros estudios), son la base para construir posibles escenarios de proyección de la demanda futura de agua del sector minero en función de proyecciones de producción futura de cobre.

  2. Uso de Agua de Mar en la Minería[iv]:

    La minería de cobre en la Región de Antofagasta aporta al Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país cerca del 10% del total, donde las miles de toneladas de fino extraídas en la zona corresponden al 16,6% de la producción mundial y el 52,8% de lo producido en nuestro país. Si analizamos el PIB regional, encontramos que el 62,7% corresponde a la actividad minera y el porcentaje restante son actividades que están encadenadas a esta.

    Existe consenso que la minería es importante para Chile y las cifras así lo demuestran. Sin embargo, la actividad minera no está exenta de desafíos y es por ello que a la hora de proyectar la actividad en los próximos años surgen las siguientes preguntas: ¿Cómo la minería enfrentará la escasez de agua en la región? y ¿cómo se hará cargo del uso de agua de mar?.

    En este contexto, el sector productivo minero sabe que para proyectarse de manera sustentable requiere de agua y dada la escasez del recurso hídrico en el norte de Chile, en particular en la Región de Antofagasta, ha obligado a la industria a buscar nuevas fuentes de agua. Según datos entregados por la Comisión Chilena de Cobre (Cochilco) la demanda de agua fresca de la minería de cobre esperada al 2021 va desde los 13 m3/seg en 2013 a los 18 m3/seg, lo que representa un aumento del 38%. Por su parte, el abastecimiento estimado de nuevos proyectos con agua de origen marino es de 5,4 m3/seg, lo que implicaría una disminución del 23,9% del total de agua fresca continental demandado si no se utilizara dicho recurso.

    Es ahí que el uso de agua de mar surge como opción real para el uso en la minería. Compañías como Minera Esperanza, actual Centinela, primera faena a gran escala en utilizar agua de mar, sin desalar, en su proceso productivo. Para lograr esto, se impulsa agua de mar desde su muelle ubicado en la localidad de Michilla, trasladando el recurso mediante un acueducto de 145 kilómetros longitud que desemboca en una piscina ubicada a un costado de su planta concentradora situada en la comuna de Sierra Gorda.

    El agua de mar desalada es sometida a un tratamiento de osmosis inversa, electrodiálisis, destilación multiefecto (MED), evaporación flash (MSF) o destilación por energía solar. Luego, a través de un proceso físico-químico se eliminan los minerales y se obtiene el agua dulce. Por otro lado, también hay procesos productivos que utilizan agua de mar directamente solo con un tratamiento básico que elimina material orgánico e inorgánico, pero no su contenido salino.

    Cifras[v]

    En la Región de Antofagasta el uso de agua de mar y desalada en la minería ha tenido un alza sostenida en los últimos años. En 2013, y con los proyectos de desalación en funcionamiento, se utiliza 659 L/s de agua desalada, mientras que el agua de mar directa sin procesar llega a los 1.613 L/s. Entre las faenas mineras que actualmente utilizan agua de mar está la ya mencionada Minera Centinela, que capta el recurso desde Michilla, y también Minera Escondida. Si consideramos los proyectos que se encuentran en fase de evaluación de factibilidad o de aprobación, la utilización de agua de mar en la minería alcanzaría los 4.793 L/s de agua desalada y 1.815 L/s de agua de mar.

    Sin embargo, los costos de energía en Chile siguen siendo muy altos (0.12 US$/kWh), esto hace que no todos los proyectos u operaciones mineras puedan usar agua de mar (salada o desalada) y en algunos casos incluso los hace inviables. En promedio, el costo de impulsión por cada 1000 m.s.n.m. varía entre 1 a 1.5 US$, por lo que trasladar un metro cúbico de agua de mar desalada sobre los 3.000 m.s.n.m. es del orden de los 4 a 7 US$ y supera en más de cuatro veces los costos de captar el agua dulce en la cordillera, llegando en algunos casos hasta 10 veces. El valor de agua fresca es aprox. 1.6 US$/m3.

    Proyección[vi]

    El director del Centro de Investigación Tecnológica de Agua en el Desierto (Ceitsaza), Leonardo Romero, es concluyente al señalar que “la utilización de agua de mar no es solo una solución para las mineras, sino también una forma de liberar el agua dulce para otros usos y permitir la restauración de ecosistemas dañados”.

    Romero agrega que el uso de agua de mar (desalada o...

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