Esta 'Manon' merece un Teatro Municipal lleno - 14 de Noviembre de 2022 - El Mercurio - Noticias - VLEX 914486724

Esta 'Manon' merece un Teatro Municipal lleno

Al fin volvió la ópera en plenitud al Teatro Municipal de Santiago, con todos los elementos propios del género y la orquesta en el foso. La alegría del público fue evidente, expresada en un prolongado aplauso al término de la función. Lamentablemente, había muchas localidades disponibles; la inseguridad que afecta al centro de la capital ha incidido en que parte importante del público no se atreva a salir.Manon, el personaje creado en 1731 por Antoine François Prévost, se halla en la génesis del mito de la mujer fatal desarrollado en el siglo XIX, cuyo poder de atracción trae un final triste a ella misma y a quienes conquista en su camino (en este caso, el chevalier Des Grieux). Vuelve al Teatro Municipal de Santiago, después de 41 años de ausencia, "Manon" (1884), de Jules Massenet, con libreto de Henri Meilhac y Philippe Gille.Si la "Manon Lescaut" de Puccini es pura pasión a la italiana, la mirada de Massenet es francesa, exquisita y algo empolvada también. Con sus libretistas, el compositor pulió el personaje descrito por Prévost y también resolvió eliminar algunos fragmentos que le parecieron más escandalosos. Massenet escribió "Manon" para la Opéra Comique de París y plasmó en la partitura todos los recursos de la Grand Opéra: desde retrotraer al auditor a formas musicales antiguas, como el minué y la gavota, hasta la inclusión de un ballet (excluido en la presente versión), agregando el uso de motivos para los personajes principales, a la manera de Wagner, de quien Massenet era admirador: solo para Manon hay al menos seis leitmotivs que sirven para dar cuenta de su complejo carácter y también de los cambios que para ella depara el destino.Al frente de la Orquesta Filarmónica, Maximiano Valdés, en un repertorio de su total dominio, exprimió la riqueza melódica de la partitura y supo destacar la imaginación del compositor y relevar la belleza de los preludios, como ocurrió en el del segundo acto, donde se escuchan los motivos de Des Grieux, a cargo de las cuerdas graves, y de Manon, por los violines. Fue bellísimo cómo, en la llamada "Aria del sueño" ("En fermant les yeux"), Valdés generó, bajo las líneas vocales, un clima poético cautivador, gracias a un cuidado trazo de ese ensamble de violines, oboe y flauta. Desde el inicio, su dirección fue respetuosa con las voces y centrada en la intimidad de la escritura orquestal, a la vez que logró crear una atmósfera transparente que permitió escuchar y disfrutar de muchas frases...

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