FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la autogestión
| Páginas | 182-209 |
| Fecha | 01 Julio 2019 |
| Fecha de publicación | 01 Julio 2019 |
| Autor | Fernando Aiziczon |
| Materia | Ciencias sociales |
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FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo
a la disputa por la autogestión
FASINPAT como modelo de autonomia obrera. Do direito ao trabalho
à disputa pela autogestão
FASINPAT factory as a model of worker autonomy. From the right to work
to the dispute for self-management
Fernando Aiziczon
Doctor en Historia
Docente del Departamento de Antropología, Universidad Nacional de Córdoba
Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas CONICET
Córdoba, Argentina
feraizic@gmail.com
ORCID: http://orcid.org/0000-0003-1559-3083
Resumen: En este artículo presento en detalle el recorrido histórico que conduce a la experiencia de
autogestión de la fábrica FASINPAT (Neuquén, Argentina), mostrando cómo los trabajadorxs fueron
construyendo sus argumentaciones en torno al “der echo al trabajo digno” para legitimar luego su
derecho a la autogestión. En efecto, la idea es discutir cómo los trabajadorxs parten de un “derecho”
lesionado y sentido como una injusticia, para avanzar hacia la reconstrucción colectiva de ese derecho
ahora en clave autogestiva. Hacia el final del artículo describo los ú ltimos desafíos que enfrenta FASINPAT
y que abren nuevos interrogantes en torno a las denominadas fábricas recuperadas.
Palabras clave: autogestión; autonomía; trabajo; derecho; fábrica.
Resumo: Neste artigo, ap resento detalhadamente o percurso histórico que leva à experiência de
autogestão da fábrica da FASINPAT (Neuquén, Argentina), mostrando como os trabalhadores estavam
construindo seus argumentos sobre o "direito ao trabalho decente" para legitimar seu direito de auto-
gestão Com efeito, a idéia é mostrar como os trabalhadores partem de um "direito" ferido e sentido como
uma injustiça, para avançar para a reconstrução coletiva disso agora, numa chave autogerida. No final
do artigo, descrevo os últimos desafios que o FASINPAT enfrenta e que abrem novas questões sobre as
chamadas fábricas recuperadas.
Palavras-chave: autogestão; autonomía; trabalho; direito; fábrica.
Abstract: In this article, I present in detail the historical journey that leads to the self -management
experience of the FASINPAT factory (Neuquén, Argentina), showing how the workers were constructing their
arguments about the "right to decent work" to legitimize their ri ght to self-management In effect, the i dea is
to discuss how workers start from a "right" injur ed and felt as an injustice, to move towards the collective
reconstruction of that right now in a self-managed key. Towards the end of the article, I describe the latest
challenges that FASINPAT faces and that open new questions about the so-called recovered factories.
Key words: self-management; autonomy; work; law; factory.
── Fernando Aiziczon; FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la
autogestión; Revista nuestrAmérica; ISSN 0719-3092; Vol. 7; núm. 14; julio-diciembre 2019──
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Fecha de recepción: 25 de febrero de 2019.
Fecha de aceptación: 16 de mayo de 2019.
Citar este artículo:
Chicago (Autor/a año)
Aiziczon, Fernando. 2019. “FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa
por la autogestión”. Revista nuestrAmérica 7 (14): 182-209.
Chicago (notas)
Aiziczon, Fernando, “FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la
autogestión”, Revista nuestrAmérica 7, no. 14 (2019): 182-209.
APA 6a ed.
Aiziczon, F. (2019). FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la
autogestión. Revista nuestrAmérica, 7 (14), 182-209.
MLA
Aiziczon, Fernando. “FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la
autogestión”. Revista nuestrAmérica, vol. 7, n° 14, 2019, pp. 182-209. Ediciones nuestrAmérica desde Abajo
Ltda. Web. [fecha de consulta].
Harvard
Aiziczon, F. (2019) “FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la
autogestión”, Revista nuestrAmérica, [en linea] 7(14), pp. 182-209. Disponible en: URL
ISO 690-2 (Artículos de revistas electrónicas)
Aiziczon, Fernando, FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la
autogestión. Revista nuestrAmérica [en linea] 2019, 7 (Julio-Diciembre): 182-209 [Fecha de consulta: xxxxxx]
Disponible en:<URL> ISSN 0719-3092.
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── Fernando Aiziczon; FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la
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Introducción. La construcción del derecho al trabajo digno
Ocupar, resistir, producir, fueron las 3 palabras que unificaron la experiencia de las
denominadas fábricas o empresas recuperadas en la argentina de inicios del siglo XXI, un
fenómeno de lucha social que se caracterizó por otros tantos conceptos e ideas comunes
que circularon al interior de todas estas experiencias: “fábricas de autonomía”, “la fábrica
es del pueblo”, “fábricas bajo control obrero”, significaron tanto la diversidad y plasticidad
al momento de nombrarlas como las diferencias que lentamente comenzaron a visualizarse
en la particularidad política que cada experiencia presentaba. Sin embargo, la demanda
del “derecho al trabajo digno” cruzó a todas porque, en efecto, lo que este fenómeno no
dejaba dudas era que su condición de posibilidad obedecía al temor de los/as
trabajadorxs a quedar desposeídos de la condición salarial y caer en la desocupación; de
allí la defensa del “derecho al trabajo”, que deberá ser además “digno” porque, al mismo
tiempo, la defensa del trabajo no puede desentenderse de atributos tales como el salario
también “digno”, es decir, que alcance a cubrir necesidades materiales elementales.
“Derecho al trabajo digno” fue la demanda que estructuró también a los movimientos de
trabajadorxs desocupados (o piqueteros), una de las experiencias contemporáneas más
significativas que ofreció el ciclo de protestas sociales argentino, frente al cual algunos
casos mostraron voluntad de articulación o alianzas políticas entre trabajadorxs de fábricas
recuperadas y movimientos de desocupados, y donde también el límite que fracturaba
ambas posiciones de cara al ser asalariado solo era superado por el deseo de acceder al
“trabajo digno” planteado como “derecho”: no poseerlo significó cargar con el estigma de
los “sin trabajo” (Aiziczon 2018)1. Esto explica en parte el acierto estratégico del movimiento
de fábricas recuperadas: ante el cierre de la fábrica los trabajadorxs se movilizaron para
ocupar, tomando posición en el establecimiento y evitando que la policía o la patronal
controle y restrinja el acceso a la misma. Al tratarse de una forma de lucha con
características judicializables, pues la legislación entiende allí una violación a la propiedad
privada, a continuación, resistir significó la voluntad de poner el cuerpo como primero y
último recurso para la defensa del sustento material de los trabajadorxs. Finalmente
producir, para señalar tanto la posibilidad de hacerlo de otro modo (de forma cooperativa,
o sin patrones) como la encrucijada de intentar reinsertarse en la dinámica capitalista,
quizás la cuestión más debatida y espinosa de estas experiencias.
1 Va de suyo que existieron otros fenómenos novedosos de protesta y resistencia, como las asambleas barriales
de los grandes centros urbanos o también variadas experiencias autogestivas que confluyeron en solidaridad
con los trabajadorxs de fábricas recuperadas y movimientos de desocupados. En el mismo sentido, la
demanda de “trabajo genuino” no f ue la única, sino q ue se la encuentra con otras tantas que refieren a la
denominada “crisis de representativida d”, tal como lo ilustra la consigna más popular del f in de siglo
argentino: “Que se vayan todos”.
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Fábricas recuperadas
Recorríamos la fábrica por afuera, siempre por afuera. Y como no
teníamos respuesta, ni desde la patronal ni desde el gobierno, ni de
nadie, decidimos hacer una asamblea y ahí se planteó: ¡¿qué
hacemos?! Estando afuera y sin tener ninguna respuesta, se decidió,
en asamblea, ingresar a la fábrica y ponerla en marcha (Testimonio de
Paco, obrero de Zanón-Fasinpat)
A fines de octubre del año 2001 cerca de 380 obreros de la fábrica Cerámica Zanón
recibían sus telegramas de despido. La patronal buscaba cerrar la fábrica impidiendo el
ingreso de los trabajadorxs en vistas de que éstos, frente a la negativa de la empresa a
continuar la producción, habían decidido seguir fabricando cerámicos y venderlos: en
efecto, un simple cálculo les permitió concluir que la dificultad para pagar salarios
invocada por la patronal no existía y que con pocos días de producción alcanzaba para el
pago de todos los trabajadorxs de la fábrica. Por el contrario, Luis Zanón, el dueño, utilizaba
el razonamiento opuesto, donde la lógica del capital le indicaba una caída en sus
ganancias desde hace algunos años, lo cual justificaba el cierre. Frente al desafío de los
obreros ordenó cortar el suministro de gas y apagar los hornos para impedir toda
producción. Pero los obreros lo reconectaron, y así ocurrió hasta que llegó la noticia del
despido en la fecha señalada. Indignados, los obreros de Zanón marcharon al centro de la
ciudad de Neuquén y protestaron quemando sus telegramas en la calle para luego ser
duramente reprimidos por la policía. Meses después, tras largas jornadas de acampe de
protesta en los portones de la fábrica, en marzo de 2002 los obreros deciden reingresar a la
fábrica y ponerla a producir bajo su responsabilidad. La decisión se tomó en asamblea, y
constituye el modo clásico en que cientos de fábricas en la Argentina a inicios del siglo XXI,
que atravesaron similares condiciones laborales, fueron tomadas por sus trabajadorxs y
puestas a producir bajo su propia iniciativa. La profunda crisis económica y los inéditos
niveles de desocupación, en un contexto de alza de las protestas sociales sintetizadas en el
cántico popular del “Que se vayan todos” configuraron el clima de época para el
surgimiento de las denominadas “fábricas recuperadas”.
Desde entonces los términos “fábricas recuperadas”, “empresas recuperadas” o también
“fábricas sin patrones” se utiliza en Argentina para referir al fenómeno que emerge con
fuerza entre los años 2000 y 2003 caracterizado por la acción colectiva de trabajadorxs que
resisten el cierre de su fuente laboral, ocupan las instalaciones y finalmente ponen en
funcionamiento fábricas o diversos tipos de unidades productivas afectadas reorganizando
la producción sin la presencia opresiva del patrón. Los relevamientos existentes indican que
el número de fábricas recuperadas hacia el año 2012 rondaba los 240 establecimientos con
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casi 10000 trabajadorxs involucrados2. Desde el inicio de las recuperaciones fabriles la
tendencia mostró que el 90% de las fábricas recuperadas optó por reorganizarse bajo el
formato cooperativo, y sólo una minoría eligió el formato de control obrero (Fajn 2003). Las
cooperativas se alinearon posteriormente en dos vertientes políticas: Movimiento Nacional
de Empresas Recuperadas -MNER- y Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por
Trabajadores -MNFRT-. Ambos nucleamientos recibieron con expectativas el anuncio del
presidente Néstor Kirchner a fines de 2003 creando el Fondo de Asistencia a Empresas
Recuperadas, una línea de créditos especiales a través del Banco Nación y articulada al
Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), institución que generó la
reglamentación de toda aquella fábrica necesitada de ayuda económica estatal. El
proceso, como puede suponerse, generó fuertes discusiones, tensiones y luchas políticas
internas y externas en estas experiencias que, a excepción de Zanón, lograron sin embargo
cierto alivio económico y leyes de expropiación que alejaron el fantasma del desalojo. En el
mismo sentido, el creciente número de académicos y de funcionarios estatales que las
estudió se inclinó por incluirlas en la corriente teórica de la “economía social”, el
cooperativismo o la “microempresa”, más preocupada por la viabilidad económica de los
proyectos, las dificultades legales, el acceso a créditos, o el seguimiento de nuevos casos3.
Con todo, la mayoría de los procesos de ocupación y recuperación de fábricas en
Argentina ocurrieron sin mediaciones iniciales de tipo estatal, ni tampoco fueron parte de
estrategias sindicales generalizadas ni mucho menos constituían el programa de algún
movimiento social o político que tuviera como estrategia la autogestión. Esto es importante
recalcar porque habla de la radicalidad y originalidad del fenómeno, lo que acentuó el
impacto subjetivo en los trabajadorxs y el aspecto de ruptura y autonomía evidentes en las
prácticas asamblearias y de democracia directa.
En este sentido, James Petras (2002), quien visitó Zanón junto a otras personalidades e
investigadores militantes reconocidas mundialmente como Naomi Klein o Erik O. Wright,
acierta cuando destaca que en los orígenes de estas experiencias los obreros deciden qué
y para quién se produce, salvaguardan y aumentan el empleo, establecen prioridades
sobre lo que es producido, combinan la producción social y la apropiación social de los
beneficios, crean solidaridad de clase en la fábrica y a nivel sectorial, nacional e
internacional, y democratizan las relaciones sociales de producción.
Geográficamente las fábricas recuperadas predominaron en la provincia de Buenos Aires,
involucrando a pequeñas y medianas unidades productivas de diversas ramas
(metalúrgica, alimenticia, gráfica, textil, hotelera, educativa, etc.), ocupando un promedio
2 Ver el sitio http://www.recuperadasdoc.com.ar. Ver también las páginas del INAES (Instituto Nacional de
Asociativismo y Economía Social) y del OSERA (Observatorio Social de Empresas Recuperadas
Autogestionadas). El IV Informe del Relevamiento Nacional de Empresas Recuperadas se contabilizaron más
de 60 establecimientos en proceso de autogestión ocurridos entre 2010-2013.
3 Una crítica a este proceso político en las fábricas recuperadas puede encontrarse en el trabajo de un
investigador brasilero que conoce la experiencia de Zanón (Novaes 2011).
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de 60 trabajadorxs por fábrica, en donde además se practica un criterio de distribución
igualitario del excedente de producción. En este universo el caso de Cerámica Zanón,
luego FASINPAT, ha sido destacada por su magnitud simbólica, su legitimidad en la
comunidad local, las alianzas logradas con amplios sectores, la orientación y politización de
sus trabajadorxs y de su sindicato, y la distintiva elección del formato control obrero, que le
otorgaría cierta excepcionalidad al encuadrarse en una lucha política que trasciende el
espacio fabril. Esta excepcionalidad se explica si consideramos el contexto de la utilización
generalizada de las recuperaciones fabriles junto a la ubicación de Zanón en una provincia
como Neuquén, territorio de grandes luchas sociales en donde, a nuestro entender, la
presencia del activismo de izquierdas hace la diferencia con el resto de las experiencias. En
este último sentido, algunos investigadores han percibido claramente la importancia del
papel jugado por los activistas tanto en la orientación política del conflicto como en la
elección del formato control obrero.
Cabe destacar que también en otras regiones han ocurrido fenómenos comparables, tal el
caso de Brasil donde actualmente existen 67 empresas recuperadas que ocupan unos
10000 trabajadorxs (Tahan Novaes, 2018), pero a diferencia del caso argentino, no se han
desarrollado al calor de procesos de lucha social de dimensiones nacionales, ni elaboraron
en su interior criterios de gestión igualitarios, no conformaron un movimiento en torno a
“economía solidaria”, ni ningún otro movimiento más amplio que busque alternativas al
capitalismo.
De Zanón a Fasinpat
Cerámica Zanón está ubicada en la provincia de Neuquén, norpatagonia argentina.
Neuquén posee una rica tradición de luchas obreras que ayudan a contextualizar el caso
de Zanón: el “Choconazo” (1969), las “huelgas salvajes” de los obreros de la construcción
agremiados en la UOCRA (1984/86), la resistencia a las privatizaciones y recortes salariales
de los trabajadorxs del Estado (ATE) y educación (ATEN) durante la década de los ’90, la
Coordinadora de Desocupados (1995), y protestas masivas como las denominadas
“puebladas” en las ciudades petroleras de Cutral Có y Plaza Huincul (1996/97) configuran
en territorio donde además la fuerte presencia de militantes de izquierda contribuye a
otorgarles un significado combativo (Petruccelli 2005; Aiziczon 2017). En efecto, un profuso
arco de militantes de diversas matrices ideológicas (comunistas, nacional populistas,
trotskistas, etc.) agrupados en torno a partidos, sindicatos, organizaciones de DDHH y
pueblos originarios (mapuche) han construido en las últimas décadas una cultura política
de protesta que no sólo reactualiza la tradición de luchas sino que acompaña toda nueva
expresión contestataria. La experiencia de los obreros de Zanón se inscribe en este
escenario expandiendo el repertorio de luchas, esto es, incorporando la autogestión,
resignificando el clasismo histórico que ocurrió en argentina durante los años 70’, e
ingresando diputados obreros en la arena parlamentaria. Por todo esto, la autogestión
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obrera excede el marco de las “empresas recuperadas” incluso a nivel comparativo
mundial (Lebowitz 2005; Azteni y Ghigliani 2007; Azzellini y Ness 2011; Vieta 2013; Kokkinidis
2014; Ranis 2018), tensiona los modos dominantes de lucha sindical y desafía los horizontes
de la izquierda actual.
Como desarrollamos en trabajos anteriores (Aiziczon 2009 y 2014; Aiziczon y Visotsky 2016) la
experiencia de autogestión obrera en Zanón posee ya un recorrido histórico de más de 20
años hasta la actualidad. El primer momento de luchas obreras sucede en el interior de la
fábrica de cerámicos Zanón hacia 1998 cuando la Lista Marrón gana las elecciones de
comisión interna (CI) de la fábrica. Los obreros hablan de “recuperación” de la CI para
remarcar el hecho de lograr realizar elecciones tras largos años sin esa instancia de
organización obrera, y que al ser ganada por obreros de base en disputa con la burocracia
adquiere ese aire de “recuperación”. La importancia de este hecho reside en que la
fábrica Zanón es la más moderna en tecnología y provee la mayoría del padrón del
sindicato ceramista de Neuquén (SOECN, Sindicato de Obreros y Empleados Ceramistas de
Neuquén), que agrupa a 4 fábricas: Cerámica Stefani (en la ciudad de Cutral Có),
Cerámica Del Valle, Cerámica Neuquén y Cerámica Zanón.
En diciembre del año 2000, el SOECN renueva su conducción arrojando los siguientes
resultados: 206 votos para la Lista Marrón y 120 para la Lista Verde (oficialista). El triunfo de la
Lista Marrón abre una segunda etapa en donde una joven camada de obreros accede a
la conducción del sindicato y desde allí emprende la batalla defensiva contra los intentos
de la patronal de cerrar la fábrica. Este proceso muestra la construcción de una tradición
combativa que se consolida tanto frente a la patronal como a la vieja –y derrotada-
conducción sindical (la “burocracia”), y cuya base práctica es la acción directa (huelgas,
piquetes, cortes de ruta, movilizaciones, tomas y constantes enfrentamientos con la
burocracia). Resulta relevante indicar algunas características del proceso histórico de
recuperación de la CI, pues se origina poco antes de 1998 a partir de pequeños grupos
organizados en forma clandestinas para enfrentar los ataques de la patronal (despidos,
atrasos salariales, malas condiciones laborales), pero también para confrontar la
“burocracia” del SOECN a cuya cabeza se encontraba Alberto Montes. La CI funda la Lista
Marrón se desenvuelve bajo un clima fabril donde no existe la discusión política, con un
pasado reciente de listas de activistas que intentan organizarse pero son sistemáticamente
despedidos. Es por ello que resistir estas condiciones implica implementar valores y prácticas
nuevas que inicialmente fueron: a) ningún dirigente, de asumir, puede “arreglar”4, y si
decide irse, primero renuncia a sus fueros gremiales y luego se retira; y b) “una asamblea
nos pone, una asamblea nos saca”, es decir, una idea que los obreros denominan
“democracia obrera” en base a un asambleísmo radical que tendrá consecuencias a
futuro. En las primeras discusiones de la flamante nueva Comisión Directiva (CD) del SOECN
4 “Arreglar” se utiliza en la jerga sindical para indicar los casos en que trabajadores abandonan posiciones
políticas de lucha a cambio de dinero ofrecido por la patronal
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electa a fines del año 2000 estas propuestas se someten a votación generando de a poco
un consenso sobre las prácticas sindicales válidas y diferenciadas de las prácticas
burocráticas que irán consolidando el perfil que más adelante se llamará clasista: “Por
mayoría se resuelve que ningún dirigente queda autorizado a realizar alguna reunión en
forma personal con las empresas, donde por lo menos tiene que concurrir dos dirigentes”5.
En este sentido, la Lista Marrón trazó en su fundación un “programa mínimo” con los
siguientes puntos: igual salario, igual trabajo, democracia obrera, decisiones en asamblea,
revocabilidad de mandatos, pase a planta permanente de todos los contratados,
delegados por sector para construir un cuerpo de delegados6. Como podrá intuirse, la
explicación de este conjunto de demandas laborales, de ampliación de derechos,
superpuesta con consignas políticas y valoraciones ideológicas tiene que ver con la
presencia del activismo de izquierdas, y que en la fábrica ocurre bajo el liderazgo del
obrero Raúl Godoy, militante trotskista quien ingresa a la fábrica a mediados de los años ’90
comenzando también un trabajo político que se limita en sus inicios a la generación de
redes de información sobre situaciones de injusticia en la fábrica o a intentos de
organización de grupos de discusión político sindical. En esa tarea confluye con Alejandro
López, un obrero sin militancia política reconocido por sus pares como gran organizador de
eventos (asados o campeonatos de fútbol). Godoy y López convergerán en la comisión
interna que luego es el núcleo militante que recupera el sindicato; en el trascurso de esas
luchas ambos se transformarán en los máximos referentes de esta experiencia encarnando
las 2 (dos) variables políticas que en lo inmediato se desplegarán en Zanón: la izquierda
organizada en partido político, y la izquierda independiente. Estos referentes pertenecen a
una misma generación: López tiene 30 años cuando asume como secretario adjunto,
mientras que Godoy cuenta con 35 años al ser electo secretario general del SOECN. Este
rasgo etario se expande hacia la mayoría del cuerpo directivo del SOECN y alcanza a
quien será el nuevo abogado que asesore al sindicato, Mariano Pedrero, también militante
trotskista y compañero de Godoy en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)7. Su
posición estratégica sirve no solo para presentar opciones alternativas frente a las
maniobras patronales sino fundamentalmente para legitimar el camino de la acción
directa cuando los reclamos obreros no sean escuchados, demostrando que su propia
práctica puede encuadrarse en las de un sindicato combativo. Estas características
consolidan un sentimiento antiburocrático que se expresa en las prácticas organizativas del
colectivo obrero y que lentamente van moldeando el camino a la autogestión, como por
ejemplo, en paralelo a la organización institucional del SOECN emergen “grupos gremiales”
de trabajo gremial, de finanzas, de prensa y difusión, de fondo de huelga, entre otros, es
5 Libro de Actas de Asambleas del SOECN, Ministerio de Trabajo, Formación y Empleo, Agencia Territorial
Neuquén, Acta N°1, 13/12/2000, Folio 2 (en adelante usamos número de acta, fecha y folio).
6 Ver Aiziczon (2009, 151).
7 El PTS es un desprendimiento del MAS (Movimiento al Socialismo), partido trotskista fundado en 1983 y
liderado por Nahuel Moreno (“morenismo”) l íder del PST, predecesor del M AS. Ambos part idos tuvieron
influencia en el clasismo argentino de los años ’70.
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decir, la existencia de un orden institucional no invalida el funcionamiento “de base”, al
contrario, lo estimula porque funciona de reaseguro contra el burocratismo. Y esto puede
entenderse como un modo en que los obreros buscan evitar la tentación burocrática: el
usufructo de un cargo gremial con vistas a ejercer poder perpetuándose en ese lugar a la
vez que permite el acceso a prebendas empresarias o desvío de fondos sindicales. Un
ejemplo de esto puede encontrarse en la discusión sobre el uso de horas gremiales:
(…) se resuelve que para que un dirigente de la comisión directiva y comisión
revisora de cuentas cobre las horas gremiales, deberá presentar una planilla que
les proveerá el gremio donde conste que es lo que hizo, fecha y horas que perdió
en su fábrica para realizar tareas gremiales. Esto servirá para que las cosas sean
transparentes y para que nadie se abuse de sus fueros y para que también
cualquier afiliado que quiera saber que hizo su dirigente pueda acceder
rápidamente a la respuesta8.
Otras prácticas que pueden tomarse como antiburocráticas son, por ejemplo, la realización
de “plenarios abiertos de activistas y delegados” extra sindicales, la constante realización
de asambleas de Comisión Directiva abiertas a miembros de la Comisión Interna (más de
una asamblea por mes), la asistencia permanente del abogado (que permite aceitar
acción directa con disputa legal), la presencia de organizaciones sindicales y políticas en
determinadas coyunturas (que cumple la función enriquecer el debate y las perspectivas
políticas), o la práctica de asambleas “en caliente”, es decir, en las diferentes fábricas en
conflicto que conforman el SOECN, quedando con ello el lugar físico del sindicato (ubicado
en el centro de la capital neuquina, a casi 10 kilómetros del Parque Industrial) subordinado
a las exigencias de la acción.
Estos rasgos son los que asemejan esta experiencia al fenómeno histórico del clasismo en
Argentina, donde se condensan los siguientes atributos: un dirigente/trabajador de base
antiburocrático, honesto, solidario con otras luchas y clasista, esto es, que elabora su
estrategia política trazando una clara frontera de clase. En la concepción clasista estas
prácticas se prolongan hacia afuera de la fábrica y lentamente cubren todo el SOECN,
mostrando una vocación pedagógica hacia el propio colectivo obrero pero también hacia
exterior buscando mediante alianzas legitimar un modo de hacer política que irá tomando
los contornos del clasismo histórico reformulado por los ceramistas. Veamos.
El sistema de alianzas estratégicas que construyeron los ceramistas data de los años 2001-
2003, momentos en los que se agudiza el conflicto, se fortalece la resistencia obrera y
comienza la experiencia de la autogestión. La ausencia de solidaridad política de la FOCRA
(Federación de Obreros Ceramistas de la República Argentina), de la cual el SOECN es su
filial N°21, fue un dato insoslayable. A nivel de fabril la experiencia burocrática no solo se
vivió a través del abandono de los obreros por parte del sindicato sino también cuando
8 Acta N°6, 09/02/2001, F. 24.
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asumió la nueva conducción, momento en que se conoció las deudas de alquileres de
sucursales del SOECN, los faltantes de documentación legal, la ausencia de balances,
cheques emitidos sin fondos, cuentas bancarias cerradas, entre otras irregularidades, que se
combinó con la actitud hostil desde la FOCRA que desconoció el reclamo de los ceramistas
neuquinos de normalizar la obra social. En simultáneo, el SOECN debió lidiar con conflictos
en las restantes cerámicas: Cerámica Stefani (Cutral Có) durante el año 2001 ingresa a
concurso de acreedores, adeuda aguinaldo, repite atrasos salariales y es intimada por el
Ministerio de Trabajo que la sanciona con actas de infracción. Cerámica Del Valle, una
fábrica pequeña y precaria que emplea una veintena de obreros, también adeuda
aguinaldo y salarios, mientras su dueño amenaza con cerrarla, lo que ocurrirá a fines del
2001 cuando despida a todo su personal. Cerámica Neuquén, ubicada al costado de
Zanón, también se atrasa con los salarios mientras los obreros sufren recortes en las raciones
que sirve del comedor aunque es la fábrica que menos problemas presenta. En este
escenario podemos distinguir 2 espectros de alianzas: una desplegada sobre la intervención
de las organizaciones sindicales y partidos de izquierda, otra vinculada a las redes
comunitarias y de sociabilidad preexistentes en los ceramistas (barrios, escuelas, bibliotecas
populares). Entre ambas también podemos ver actores intermedios como Radio Universidad
CALF, referentes de la comunidad mapuce, entre otros. La línea entre redes comunitarias y
organizaciones políticas suele sobreponerse en momentos de máxima tensión, mientras que
cuando prima el tiempo político lo comunitario retrocede.
La estrategia busca evitar el aislamiento unificando la lucha con otros sectores que apoyan
solidariamente el conflicto al tiempo que se expande puertas afuera aprovechando
contactos extra provinciales. Por eso, el SOECN apuesta a nacionalizar el conflicto
buscando apoyos externos en Buenos Aires, donde se envía durante setiembre de 2001 una
delegación de 100 ceramistas a manifestar en la sede de la empresa (Vicente López),
mientras decide construir un polo activista llevando adelante una política de conformación
de una Coordinadora de Gremios, comisiones internas, activistas, delegados,
organizaciones de desocupados y partidos de izquierda que luego se denominará
“Coordinadora Regional Alto Valle y Neuquén” (2002-2004), máxima expresión en la
búsqueda de constituir alianzas estratégicas. Su organización previa, el Comité de Lucha de
Centenario, luego la Mesa por la Coordinación Obrera, fue considerada como un “amplio
frente único de sindicatos” y estuvo conformada por el SOECN, el sindicato de televisión,
seccional Centenario de ATEN (docentes), la rama salud de ATE (estatales), agrupaciones
de docentes de la ciudad de Cipolletti (agremiadas a la UNTER), lista Naranja de la UOCRA
(construcción) y movimientos de desocupados, entre ellos el más numeroso y enraizado en
la provincia, el MTD, y partidos de izquierda. La Coordinadora Regional Alto Valle y
Neuquén se posiciona frente a las luchas políticas que mantendrá a futuro con su rival en
las movilizaciones de 2001en adelante: la CTA (Central de Trabajadores Argentinos),
protagonista también de fuertes acciones durante el período y principal propulsora del
FRENAPO (Frente Nacional contra la Pobreza) en diciembre de 2001.
── Fernando Aiziczon; FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la
autogestión; Revista nuestrAmérica; ISSN 0719-3092; Vol. 7; núm. 14; julio-diciembre 2019──
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Las pugnas entre el SOECN y la CTA obedecen a una diferenciación ideológica; la CTA es el
modelo que representa a la vertiente “nacional popular” del sindicalismo político argentino
que proviene de una revisión crítica sobre el movimiento peronista. Su lema histórico era
“por un nuevo modelo sindical” autónomo del poder económico, con democracia sindical
y apertura a otras organizaciones sociales, en especial los desocupados, de allí su otro lema
paradigmático: “la fábrica es el barrio”, creando las primeras organizaciones de
desocupados dentro de una central sindical. Aunque en su discurso contemple la
reorganización de la clase trabajadora, ésta noción aparece diluida en la práctica si se
observan el tipo de alianzas que el CTA entabla con sectores de la pequeña burguesía. En
cambio el SOECN transita el camino de convertirse en un sindicato clasista en sentido
estricto, influenciado por la izquierda trotskista, que busca combatir las vertientes
burocratizadas (léase peronistas) del movimiento obrero.
La estrategia ceramista incide en la profundización del conflicto en las 4 cerámicas, y en
Zanón en particular, donde se calcula que el 70% de la planta está paralizada por falta de
entrada de materia prima, se encuentran apagados varios hornos, se adeudan quincenas y
aportes a la obra social, a lo que se suma que la patronal decide retirar entre setiembre y
octubre el servicio de transporte y de enfermería, lo que constituye el paso previo y final al
despido de los 380 obreros que aún mantiene la defensa del puesto de trabajo. Entre
octubre y fines de diciembre de 2001, con intermitencias, la fábrica virtualmente paralizada
es ocupada por los ceramistas, al tiempo que la política se desarrolla con intensidad
puertas afuera: es el momento de construir y consolidar alianzas que sostengan el conflicto,
por eso podemos trazar tres aspectos significativos de este momento y que muestran el tipo
de actores protagonistas de estas alianzas: 1) el intento de articulación regional y nacional
de corrientes denominadas “antiburocráticas” y “antipatronales” –es decir, clasistas– bajo el
liderazgo del SOECN a través de la Coordinadora9, 2) la política de acercamiento del
SOECN con organizaciones de desocupados –en especial el Movimiento de Trabajadores
Desocupados de Neuquén -MTD-, y 3) la edición conjunta de un periódico de alcance
nacional que más tarde se conocerá con el nombre de Nuestra Lucha. En un volante del
SOECN fechado en junio de 2001 se lee:
(...) los trabajadores ceramistas de Neuquén y sus miembros de la Comisión
Directiva nos pronunciamos a favor de impulsar la lucha de los compañeros
desocupados (...) ya que este gobierno nos quiere enfrentar entre ocupados y
desocupados.
Legitimada en la concepción de “unidad de ocupados y desocupados”, la alianza del MTD
con los ceramistas va a tener lugar dentro un marco que los liga como parte de la “clase
trabajadora”10. El MTD será la organización de desocupados más poderosa de Neuquén y
9 Ver Boletín Nacional del Movimiento por la Coordinación Obrera , agosto de 2001.
10 Para una descripción de los movimientos de desocupados neuquinos durante el período ver Bonifacio
(2011).
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la que poseía más miembros: de 1300 integrantes en el año 2001 asciende a 3000 en el año
2003, más de 2/3 de ellos perciban subsidios estatales denominados Jefes y Jefas de Hogar,
además de contar con una pequeña fábrica de adoquines destinados a obras públicas. Su
sede estaba ubicada en el barrio más populoso del Gran Neuquén, el barrio San Lorenzo,
que es también la única comisión vecinal que no controlaba el partido oficialista. La
afinidad SOECN-MTD, si consideramos la variedad de organizaciones de desocupados
existentes en Neuquén con las cuales podría haberse desarrollado una alianza (Barrios de
Pie, el Movimiento Teresa Rodríguez, la Coordinadora Aníbal Verón, la Corriente Clasista y
Combativa (CCC), el Polo Obrero) se explica mediante la indagación en redes militantes
preexistentes: el MTD neuquino agrupa básicamente a desocupados que provienen del
mundo de la construcción, como también a petroleros, telefónicos y otros ex empleados de
empresas privatizadas que en el año ‘95 organizaron la primera Coordinadora de
Desocupados de Neuquén, cuyas raíces se despliegan hacia atrás, en lo que dejó la
experiencia de lucha y organización de la UOCRA neuquina durante los ’80 (Aiziczon, 2017).
Los jóvenes del MTD obtendrán su primer trabajo, aprenderán a realizar boletines11 a
“juntarse” con los docentes o los trabajadorxs del hospital, a participar y foguearse en las
asambleas piqueteras nacionales, entre otras actividades. La alianza Zanón-MTD será el
pilar fundamental de la Coordinadora, que no obstante sufrirá una implacable persecución
policial a fines de 2003. En una de las tantas manifestaciones la policía provincial hiere a
balazos a varios dirigentes del MTD y en especial a “Pepe” Alveal, militante del MTD
ingresado a Zanón, quien pierde un ojo por las golpizas policiales. Con dirigentes y militantes
detenidos, amenazados y con causas penales, la Coordinadora se desmoviliza al punto de
quedar inactiva ya en el año 2004.
Ahora bien, ¿cómo fue posible el camino hacia el control obrero? Tal como adelantamos,
durante la ocupación de la fábrica (setiembre de 2001), los obreros se deciden a encender
los hornos (que la empresa había decidido apagar) para demostrar con cuánto material
producido era posible pagar los salarios adeudados de la planta entera. Para legitimar esta
afronta a la patronal, los obreros despliegan ya sus argumentos:
(...) los trabajadores decidimos en forma democrática, como acostumbramos con
nuestro sindicato y comisión interna, que ocuparíamos las instalaciones para
mantener los hornos encendidos y comenzaríamos a producir con la materia
prima existente que alcanza para un mes12.
Y concluyen que con 2 (dos) días de producción alcanza para cubrir los salarios de todo el
personal; la noticia se publica en conferencia de prensa. Este desafío hizo que el
empresario Luis Zanón acuda a la instancia judicial y con su aval se apaguen los hornos
definitivamente cortando el suministro de gas a la fábrica y luego iniciar la medida de
11 Ver por ejemplo, “La fuerza de la unidad”, boletín del MTD, número 1, fines de 2001.
12 Boletín informativo del SOECN, 19 de octubre de 2001.
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presión que acompañará a los obreros en su largo periplo de lucha: la Justicia los intima a
desalojar la planta. Las amenazas de desalojo permitirán ver el arco de alianzas que se
reconfigura en torno a la comisión de defensa de la fábrica, compuesta por los gremios y
organizaciones combativas, las que desplegarán desde recitales en la puerta de la fábrica,
fondos de huelga, peñas solidarias, comunicados de prensa, cortes intermitentes sobre la
ruta 7, actos con figuras reconocidas a nivel nacional, pedidos de audiencia a la
Legislatura Provincial, entre numerosas acciones diarias. Los ceramistas, por intermedio de
su abogado, interponen un recurso de amparo ante el juez Badano –quien había intimado
a la policía para que efectúe el desalojo– solicitando además que se reconecte el gas y se
permita la comercialización de cerámicos. La acción de amparo interpuesta por el SOECN
se asienta en la inminente declaración judicial de que la empresa ha incurrido en un lock
out ofensivo o lock out patronal, dando nuevo impulso a la batalla legal.
El SOECN incrementa su participación en las movilizaciones junto a trabajadorxs estatales
neuquinos y unifica sus demandas con ellos avanzando en nuevas formas y prácticas de
solidaridad que incrementarán su legitimidad como lucha popular: a fines de diciembre del
2001 los ceramistas decidirán donar parte del stock con el que ya pagan sus salarios a una
sala de laboratorio del Hospital de Centenario; más adelante repetirán en numerosas
ocasiones el sistema de donaciones a hospitales, escuelas y “tomas” de terrenos cercanas
a la fábrica, demandando un “plan de obras públicas” que genere “trabajo genuino”,
incorporando con esa consigna las demandas del MTD.
Y acá vemos claramente cómo estas donaciones abren y legitiman también la opción del
control obrero que además de ser enunciado en las demandas comienza a emerger como
única alternativa al agotamiento del stock de cerámicos en la fábrica Zanón y que la
justicia había autorizado a comercializar para cubrir los salarios adeudados. El resto de las
cerámicas efectúan denuncias ante la Secretaría de Trabajo por atrasos salariales (Stefani y
Del Valle) y comienzan a organizar sus propios fondos de huelga. Mientras el control obrero
ya circula como un rumor fuerte entre los trabajadorxs de Zanón, a inicios de marzo de 2002
es proclamado de forma oficial. Así lo enuncia Godoy en una asamblea del SOECN:
(…) en asamblea realizada en Zanón el día primero de marzo del 2002 se resolvió
por unanimidad de los presentes poner la fábrica Zanón a producir bajo control
obrero, con un sueldo de $800, para cada uno de los compañeros y trabajar en
los sectores con los coordinadores quienes cobrarán lo mismo13.
Otro obrero, Luis Zappettini, agrega: “en distintas asambleas realizadas dentro de Zanón se
resolvió formar comisiones de venta, comisión de seguridad, comisión de compras, comisión
de prensa, entre otras”14. Sobre estos testimonios se pueden observar varios aspectos que
remiten a la radicalización que implican las prácticas clasistas: la primacía de la asamblea
13 Acta N° 21, 30/03/2002, F. 73 (negritas nuestras).
14 Ídem.
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como máximo órgano de decisión, la elección de un criterio salarial igualitario y la
conformación de comisiones para distintas actividades. Pero también, cuando se innove en
otras actividades primará el criterio de clase, esto es, autoorganizado, de base, y decidido
por los propios obreros que logra transformar sentidos: por ejemplo, ocurre cuando se
comienzan a organizar recitales solidarios en la fábrica Zanón a beneficio de ésta y también
de Cerámica Del Valle: “no habiendo desmanes ni agresiones de ningún tipo, con sólo
seguridad obrera”15. La ausencia de desmanes y de agresiones implica la posibilidad de
que el espectáculo sea concebido dentro de un marco de solidaridad con la lucha obrera,
donde es el público el que, con una entrada económicamente accesible, disfruta del
mismo y a la vez colabora con la experiencia. En un sentido similar, la idea de “seguridad
obrera” es una práctica inaugurada por los ceramistas de Zanón y que establece un
contrapoder al policial-estatal, ideológicamente opuesto a la idea dominante de
“seguridad”: la “seguridad obrera” no es una fuerza armada de represión ni el sostén
institucional del orden social, sino que representa la posibilidad de construir una legalidad
de clase autónoma cuyas raíces y legitimidad hunden en la experiencia de lucha obrera, y
que puede pensarse de manera no muy distinta a la seguridad que las organizaciones
militantes disponen para evitar infiltrados, espías o provocadores en las movilizaciones; para
estos casos los obreros elaboran la idea de “disciplina ceramista” o cuando sus dirigentes
reciban amenazas de muerte, sospechadas de complicidad policial, se hablará de
derecho a la “autodefensa obrera”.
Es interesante destacar que la lucha ceramista abre la posibilidad de que otros sectores
invisibilizados que sufren agravios expresen su solidaridad a la vez que unifican demandas
confluyendo en la caracterización del enemigo; tal el caso de la comunidad mapuce que
ofrece a los ceramistas sus canteras de arcilla para apuntalar la producción bajo control
obrero. Esta solidaridad genera como contrapartida la producción de cerámicos con
nombres de referentes mapuce que resistieron al dominio del Estado argentino.
FASINPAT: la politización de la producción
Como se dijo, los obreros de Zanón declaran que a partir de marzo del 2002 arranca
oficialmente la autogestión, fecha que coincide con la puesta en funcionamiento de una
línea de producción que en abril tendrá su primer producto: el “modelo obrero”. Al decir de
los ceramistas, lo que generará y consolidará esta situación es la coordinación de las “dos
patas” del conflicto: la política y la productiva. El 16 de julio del 2002 los obreros presentan
al concurso preventivo el Proyecto de Administración Obrera Transitoria, elaborado con la
ayuda de técnicos de la Universidad Nacional del Comahue: “ Con 300 obreros y
15 Ídem, F. 74 (negritas nuestras). Los recitales en Zanón están a cargo de artistas y bandas populares como
León Gieco, Versuit Vergarabat, Manu Chao, entre otros, y participan entre 5000 y 10000 personas.
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alcanzando una producción de 6.500.000 mts2 al año, el resultado positivo rondaría los $14
millones (…) la empresa es completamente viable”16.
A inicios de agosto los ceramistas incorporan los primeros diez trabajadorxs, quienes
desdoblan sus turnos para duplicar el ingreso de más trabajadorxs a 20 ingresantes. Los
primeros pertenecen a organizaciones de desocupados: MTD, Movimiento Teresa Vive
(vertiente del Movimiento Socialista de Trabajadores), Polo Obrero (vertiente del Partido
Obrero) y Barrios de Pie (brazo de Patria Libre, corriente nacional-populista que apoya la
gestión del entonces presidente Néstor Kirchner) que los apoyaron desde el comienzo del
conflicto, en especial el MTD. Luego ingresarán familiares y ex-ceramistas. Conviene retener
esta novedad sobre la incorporación de miembros de organizaciones de desocupados
porque, como veremos más adelante, se ajustará a discurso del “trabajo genuino”.
El arranque de la autogestión es caótico; ante estos dilemas, en setiembre del 2002 los
obreros van a elaborar y aprobar en asamblea general las “Normas de Convivencia de
Zanón bajo Control Obrero”, verdadero estatuto interno que va a regir la organización fabril
y definir el perfil político ceramista. Desde entonces, queda establecido para la naciente
gestión obrera la necesidad de una “estructura y normas” que no dejen de garantizar “la
democracia de los trabajadores y la disciplina en un marco de unidad”17. Una de las
características más salientes de las “Normas de convivencia” es el rechazo al formato
cooperativo. La gestión obrera “autónoma” no estaría, dicen, garantizada en una
cooperativa al no contemplar la organización y funcionamiento de una democracia plena
según la entienden los ceramistas y en la que se asienta el control obrero. En vistas de esta
situación, sólo se tomará el nombre de “cooperativa” por una cuestión legal, en otras
palabras, porque están obligados a hacerlo bajo el formato que les exige el Instituto
Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), que es quien regula la actividad
institucional de los ceramistas al igual que el resto de las fábricas recuperadas. El
encuadramiento dentro del INAES también obligó a los ceramistas a crear la Cooperativa
de Trabajo FASINPAT (Fábrica Sin Patrones), en febrero del 2004, para poder vender sus
productos. En las “Normas de convivencia” el funcionamiento fabril se va a adecuar al
formato asambleario. Desde ahora, la asamblea se institucionaliza como el máximo órgano
de decisión de los trabajadorxs. En función de tres turnos de producción se organizan
asambleas para cada uno que pueden ser de carácter informativa o resolutiva y en
general se colocan en el panel transparente de ingreso a la fábrica el temario a abordar.
La forma inicial de coordinar la producción fue simple: cada turno de cada sector contó
siempre con uno o más referentes durante el conflicto que se encargó de mantener
16 “Los obreros de Zanón presentaron su propuesta de comisión de administración obrera transitoria”,
disponible en página web del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos: www.ceprodh.org.ar.
También en “Boletín ceramista”, julio de 2002.
17 “Normas de Convivencia de Zanón bajo Control Obrero”, documento aprobado por asamblea general de
Zanón en setiembre del 2002 (elaboradas en abril del 2002).
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informado y unido al resto de los obreros, luego éstos referentes serán los coordinadores
“naturales” de cada sector, a saber: atomizadores, prensa, líneas, hornos, selección,
laboratorio de pastas, laboratorio de esmaltes, mantenimiento, stock y despacho, compras,
ventas, administración, guardias, prensa y difusión. Si hay más de un referente se elige por
votación quien será el coordinador. La función de los coordinadores es en principio
organizar al turno de su sector, relevar las necesidades y problemas más apremiantes
(productivos, técnicos, de disciplina). Luego, los coordinadores se reúnen semanalmente
para evaluar y asignar prioridades de cada sector. Se propone un coordinador general
para toda la fábrica y se establece como órgano de dirección máximo a la reunión de
coordinadores compuesta por el coordinador general, los coordinadores de sectores y tres
miembros de la comisión interna o directiva del SOECN. La reunión de coordinadores es el
órgano equivalente al consejo de administración de una cooperativa y sus cargos
(presidente, vice, tesorero y síndicos) son elegidos por la asamblea general y revocables por
esta en cualquier momento. Todos los coordinadores sectoriales son revocables por la
asamblea general y se propone como principio la rotación periódica de los cargos a fin de
que todos tengan la posibilidad de asumir responsabilidades directivas. Todos los
trabajadorxs de la fábrica cobraron inicialmente un salario igualitario, que luego sufrió
variaciones en función de respetar la antigüedad de varios ceramistas. Los coordinadores
se reúnen dos veces por semana en reuniones abiertas y sus resoluciones son publicadas en
el transparente de la fábrica. Luego, esas resoluciones son propuestas en la/s asamblea/s,
que las pueden revocar o aceptar.
Del año 2002 al 2005 la producción creció de 62000 mts2 a 350000 mts2; el stock acumulado
lo hizo de 109000 mts2 hasta alcanzar los 536000 mts2, respectivamente. En el 2002
ingresaron 24 trabajadorxs, 70 en 2003, 115 en 2004 y 9 en 2005. De allí en adelante la
cantidad de trabajadorxs en Zanón se mantuvo en los 450 incluidos abogados, contadores,
médicos (12 personas), con fluctuaciones y una gran movilidad referida a ingresos y egresos
(Aiziczon, 2006). Tomando estos años iniciales (2002-2005) el control obrero fue exitoso, más
aún si consideramos las hostiles condiciones de producción. La planta operaba entonces a
un 50% de la capacidad operativa total (1000000 de metros cuadrados aprox.), lo que
permitió acumular un considerable stock (quintuplicado en algo más de tres años). Estos
resultados y la solicitud de los coordinadores generaron constantes incorporaciones de
nuevos operarios. Un dato emblemático es la disminución de los accidentes laborales: antes
del conflicto Zanón con patrones “producía” unos 300 accidentes anuales; durante el
control obrero sólo se han registrado 33, todos leves y ninguna muerte18. Las siguientes
tandas correspondieron a familiares de ceramistas, ex-ceramistas despedidos por Luis Zanón
y técnicos (electricistas, electrónicos, soldadores, mecánicos). El total de personas que se
alejó hasta el 2005 por diversos motivos (indisciplina, desacuerdos políticos, otros trabajos
más rentables) es de unos 45 obreros.
18 Ver “Zanón bajo control obrero”. 2005. Boletín interno.
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El trabajo “genuino” como derecho
Si tuviéramos que sintetizar cual fue el gran desafío de los obreros en términos de viabilizar y
sobrevivir esta experiencia materialmente, diríamos que fue el de avanzar sobre la legalidad
burguesa a la vez que señalarle sus propias limitaciones de cara a una crisis económica de
la cual ellos no eran los responsables. El histórico fallo que condenó al empresario Luis Zanón
el 31 de octubre de 2001 produjo la primera noticia favorable para los ceramistas: la jueza
María Rivero de Taiana falló contra la empresa por “lock out ofensivo patronal” y ordenó el
embargo del 40 por ciento del stock para pagar los sueldos atrasados, condenando a la
empresa por el cierre injustificado de la fuente laboral.
Sin embargo, tiempo después el juez de lo que comenzó a ser el “concurso preventivo de
quiebra”, Germán Páez Castañeda, les quitó a los directivos de Zanón la mitad de la
administración de la empresa, nombrando como coadministradores a los síndicos Horacio
Picado y Jorge Levy, de oscuras simpatías hacia el empresario demostradas en su negación
a anular los despidos. El juez envió desde Buenos Aires a los síndicos a “realizar el inventario y
a tomar posesión” de la fábrica, cuya orden incluía que si los obreros desconocían su
mandamiento se podía requerir “el auxilio de la fuerza pública”, es decir, el desalojo
mediante la represión policial. Ese fue el origen de las constantes amenazas de desalojo
que debieron enfrentar los ceramistas19.
¿Qué planteó la defensa legal de los obreros? En principio sostuvo que nada justificaba las
acciones penales y civiles intentadas por Luis Zanón, porque se trataba precisamente de un
conflicto laboral. Los abogados (Mariano Pedrero y luego Leopoldo “Polo” Denaday)
presentaron un Hábeas Corpus Preventivo (que fue rechazado) planteando entre otras
cosas que cualquier medida represiva o de detención que se decrete llevaría a que se
prive ilegítimamente de la libertad a trabajadorxs constituyendo una violación de derechos
y garantías. En relación al no pago de salarios por parte de la patronal, se argumentó que
“al trabajador se lo empuja al hambre y la desesperación por no poder contar con el
sustento para sus familias”, por lo tanto “La legitimidad de la lucha es tal que queda
reconocida en el acta de audiencia una guardia obrera en la puerta de la fábrica y la
toma”.20
Nunca se llegó a un acuerdo con la patronal. El fallo reconociendo el lock out ilícito
ejecutado por la empresa facilitó el embargo y secuestro del 40% de la producción a fin de
garantizar el pago de los salarios. Este fallo sentó un importante precedente jurisprudencial
en la historia del país. Mientras, la única forma de evitar que la patronal vuelva a presionar
para rematar la maquinaria y las instalaciones y de evitar el desalojo fue exigir la
19 Ver Meyer, Adriana. 2002. “A pesar del boicot empresario crece la experiencia autogestionaria. Zanón sin
dueños se presenta en sociedad”, Diario Página 12, Buenos Aires.
20 Ver Pedrero, Mariano. 2008. “Ante el vencimiento del plazo de la Cooperativa ¿Por qué hay que expropiar
Zanón?” Comunicado del Ceprodh.
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expropiación sin pago a los dueños, pedido original de la lucha ceramista avalado por
90.000 firmas recolectadas por los propios obreros. Esta medida (expropiar) implicaba que el
Estado provincial se apropie de la maquinaria y las instalaciones a través de una ley
aprobada por la Legislatura neuquina (destaquemos que los obreros exigían el no pago a
Zanón, cuya fábrica a mediados del 2008 se estimaba en un valor de 205 millones de pesos)
y para lo cual sólo hacía falta la decisión política de declarar la “utilidad pública” de la
fábrica entendida como un “bien común”. Recién a mediados de 2014 la justicia otorgará
el título de propiedad a la gestión obrera21.
Más allá de este devenir, interesa detenerse aquí sobre cómo se entrelaza en el discurso de
los obreros el derecho a la autogestión. La repetida utilización de créditos estatales por Luis
Zanón -sin devolución-, el vaciamiento de la empresa y la complicidad del sindicato bajo el
mandato de Montes, hasta llegar al propio gobierno provincial fueron los principales
argumentos para legitimar la toma y puesta en producción, con lo que además se lograba
defender los puestos de trabajo en un contexto de desocupación de masas, demostrando
que la fábrica con un determinado nivel de producción puede cubrir los salarios. Al
justificarse como actores legítimos de la protesta por el derecho al trabajo, los ceramistas
lograron con notable éxito presentarse a la sociedad como auténticos trabajadorxs que
defienden sus puestos de trabajo, producen, demuestran con números la viabilidad de la
empresa, y por último, dan el gran paso incorporando más personal (desocupados) bajo la
propuesta de estatizar la fábrica con la modalidad del Control Obrero, direccionando la
producción al “bien público” -proponiendo un plan de obras públicas- “devolviendo” lo
que Zanón no hizo, y dejando en claro que por todo esto, “Zanón es del pueblo”.
Expansión del modelo FASINPAT
Para los mismos años en que se desarrollaba esta experiencia ocurrieron otros cientos de
casos en argentina que compartían con FASINPAT muchos aspectos: despidos, atrasos
salariales, abandono del establecimiento por la patronal, acampe de trabajadorxs en las
puertas de las fábricas, toma, puesta en producción, amenazas de desalojo, discusión
sobre cooperativización de la experiencia, etc. Si bien no se trató de procesos lineales ni
etapistas, en general la incertidumbre por el futuro laboral de los trabajadorxs y el
conocimiento de experiencias similares operó como facilitador en la toma de decisiones.
Aún más, el lema “si tocan a una, tocan a todas” en referencia a la solidaridad que
emerge frente a los siempre eventuales desalojos también funcionó articulando identidades
21 El artículo 177 de la Ley 24.522 de Concursos y Quiebras determina que el dueño de una empresa pierde
figura legal sobre ella cuando declara la quiebra. Después de declararse en quiebra el deudor no tiene poder
sobre “la propiedad y administración de todos los bi enes y activos de la em presa” (Briner y Cusmano, p. 27).
Se abre de este modo la posibilidad de que los trabajadores puedan recuperarla formando una cooperativa
de trabajadores. Entre las ventajas legales al funcionar como cooperativa para los trabajadores se
encuentran el reconocimiento estatal como una empresa legal, con la posibilidad de participar de forma
“legal” en el mercado y ser eventuales beneficiarios de expropiación por pa rte del Estado.
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en torno a la idea de ser trabajadorxs de “fábricas recuperadas”. En ese universo Zanón-
FASINPAT alcanzó una dimensión sobresaliente por sobre el resto, un tanto por la radicalidad
única que mostró su historia y otro tanto por la decidida vocación de expansión
(nacionalización) del conflicto y del modelo de lucha que significó un ejemplo para
experiencias contemporáneas y posteriores. Como desarrollaremos hacia el final de este
artículo, nuevos elementos enriquecerán el devenir de FASINPAT. Por lo pronto, la
modalidad de control obrero, el rol protagonista del sindicato, la politización hacia la
izquierda del colectivo obrero, entre otros rasgos marcaron a los ojos del resto de los casos
un modelo ideal de lucha que sin embargo la mayoría de las experiencias no logró
alcanzar. Así ocurrió, por ejemplo, con el Hotel Bauen, o la emblemática experiencia de la
textil Brukman en Buenos Aires, que luego de la toma pasó a denominarse “Cooperativa 18
de diciembre”, iniciada en diciembre del 2001. Las obreras de Brukman entablaron alianzas
con los ceramistas y el MTD a través de los partidos de izquierda como el PTS que brindaban
colaboración y asesoramiento legal; de allí que intentaron replicar parte del modelo
FASINPAT (Magnani 2003). Más de 10 años después, otro ejemplo notable lo ofrecerá la
exitosa experiencia de Madygraf (ex Donnelley). Ocupada el 11 de agosto de 2014,
Donnellley es una gráfica de origen estadounidense que empleaba a más de 55000
trabajadorxs en el mundo. En argentina se instala hace 30 años en la zona Norte de Buenos
Aires, empleando a 400 trabajadorxs al momento de su cierre intempestivo y sin aviso, el 11
de agosto de 2014. Pero al día siguiente, 230 trabajadorxs ya estaban produciendo, y en
noviembre del mismo año, ya se habían constituido como cooperativa Madygraf (“Mady”
es el nombre de la hija discapacitada de uno de los dirigentes de la comisión interna de la
fábrica), y lograban media sanción de la Cámara de Diputados para obtener la
expropiación y estatización de la fábrica. Parte de la explicación de la celeridad con que
los trabajadorxs resolvieron tomar y producir obedece a que tiempo atrás la empresa había
comenzado a despedir personal alegando una fuerte crisis económica, que fue refutada
en los hechos cuando se constató que tal crisis no existía, lo que fue reforzado por la
entonces presidenta Cristina F. de Kirchner al amenazar con la aplicación de la ley
antiterrorista a la patronal por su intento desestabilizar la economía local. Pero la rápida
decisión de tomar y producir proviene, una vez más, desde el activismo desplegado por la
comisión interna, forjada en la lucha antiburocrática desde el año 2005 en que logran
ganar las elecciones. Esta comisión directiva posee miembros y vínculos con la izquierda
trotskista que como vimos ya posee conocimiento en procesos de recuperación de fábricas
y dirigía la experiencia más notable de argentina: FASINPAT; pero además, pequeños
grupos militantes de la misma corriente lograron intervenir con cierto éxito en el terreno
sindical (en especial ganando comisiones internas) produciendo lo que se ha dado en
llamar “sindicalismo de base” en fábricas como Kraft-Terrabusi, o Subterráneos (Varela
2016).
── Fernando Aiziczon; FASINPAT como modelo de autonomía obrera. Del derecho al trabajo a la disputa por la
autogestión; Revista nuestrAmérica; ISSN 0719-3092; Vol. 7; núm. 14; julio-diciembre 2019──
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Más allá de las características del proceso, este caso reactualiza la discusión del par
conceptual legalidad–legitimidad22, tal como lo ha planteado Joyce (2014) al estudiar a
Madygraf, donde observa que el derecho a la propiedad privada y el derecho a trabajar
suelen presentar la dualidad de propender a sentimientos anticapitalistas entre sus
miembros pero que deben también de algún modo competir en la economía capitalista.
Joyce señala cómo el gobierno interviene y modifica esta temática al considerarlas como
formas de preservar el “derecho al trabajo”, es decir, ya no representarían una amenaza
anti-sistémica, al contrario, la idea de empresa o fábrica “recuperada” es resignificada
estatalmente luego del pico de protestas sociales alrededor del año 2001 y ahora remite
ciertamente a la reconquista (preexistente) de la condición salarial, base de la
reproducción social en la economía capitalista. Sin embargo, como rescata Joyce, el uso
de “recuperada” sirve para pensar también en un sentido socio afectivo que reenvía al
traumático proceso de reemplazo de la clásica relación patronal por la relación
cooperativa, en donde predomina el compañerismo, la camaradería, la primacía de
vínculos personales, complementado con lo que otros autores percibieron en torno a la
reorganización del proceso de trabajo sin patrones (p.e. Ruggeri 2009), de allí también la
posibilidad que se abre en torno a cierta autonomía relativa en la toma de decisiones,
“desde abajo”. En otras palabras, el difícil camino de la autogestión.
Aún nos queda por decir qué ocurrió con las restantes 3 cerámicas que están bajo la
dirección del sindicato ceramista neuquino (el SOECN). En efecto, la velocidad de los
cambios en Zanón-FASINPAT no se corresponde con el panorama político en las restantes
fábricas que componen el SOECN, sin embargo, al emerger conflictos salariales y amenazas
de cierre de las otras cerámicas el SOECN se propuso expandir su estrategia de autogestión
hacia ellas exitosamente. Veamos.
Cerámica Del Valle fue durante un breve lapso otra de las fábricas recuperadas por sus
trabajadorxs dentro del proceso liderado por Zanón. Pero esta fábrica era ya muy antigua,
estaba en las afueras del Parque Industrial, utilizaba métodos industriales obsoletos y sus
trabajadorxs, híper explotados, cumplían extensas jornadas laborales soportando todo tipo
de abusos patronales. Cerámica Del Valle fabricaba ladrillos huecos desde hace más de 60
años. Ya en el 2001 la patronal había despedido a todo su personal, que luego de seis
meses de acampe lograron ser reincorporados. Sin embargo, el ejemplo de Zanón
amenazaba como un fantasma al empresario Miguel Winters, su dueño, quien decide
cerrarla nuevamente dando inicio a una lucha que durará seis años. Allí comienza una
prolongada ocupación de la planta (cinco obreros resisten más de seis años sin poder
producir, cobrando quincenas), donde se realizaron marchas, escraches y fondos de
huelga. El apoyo y la solidaridad provinieron de organizaciones de desocupados como la
juventud del MTD, y lo que entonces fue la Coordinadora Regional del Alto Valle liderada
por el SOECN. En el año 2007, aprovechando un alza en la industria de la construcción, la
22 Esta dicotomía entre legalidad y legitimidad ha sido abordada con anterioridad por Bialakowsky et al (2005).
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patronal reabre la fábrica con el nuevo nombre de Cerámica del Sur, reincorporando a los
trabajadorxs que se mantuvieron en la planta durante todos esos años. A partir de este
momento se sucedieron dos años de permanentes conflictos por atrasos salariales,
reincorporación de dos despedidos, etc. El SOECN tuvo hacia este conflicto una política de
combinar “la experiencia de los viejos con el entusiasmo de los más jóvenes” y de fortalecer
lazos de solidaridad con otros sectores de trabajadorxs que salían a luchar, por ejemplo la
Cerámica Neuquén, Cerámica Stefani, Cerámica Zanón, Textil Mafissa (todas en el Parque
Industrial), Werthein de Cipolletti, entre las más importantes, incorporando junto a la defensa
de puestos de trabajo la demanda de solución al “problema de la vivienda”. El proceso de
control obrero se inicia en Marzo del 2009 mediante un acuerdo en el cual los obreros
trabajarían durante tres años, con extensión por tres años más de forma automática. Aún
con este acuerdo tuvieron que soportar intentos de cortar el servicio de gas y luz sumado a
pedidos de desalojo por parte del empresario. Desde mediados del 2010 y a través del
SOECN solicitan insistentemente el traslado de la fábrica al Parque Industrial de Neuquén,
más precisamente a los predios de Zanón-FASINPAT, pedido que no obtuvo respuesta
favorable del gobierno, por lo que la solución para evitar dejar en la calle a los casi 30
obreros fue que, en un acto de enorme solidaridad de clase, Zanón-FASINPAT ofrezca
absorber a esos obreros y los incorpore a su plantel. Y así fue que, en una histórica jornada,
cuando promediaba el mes de marzo del año 2012, la asamblea general de Zanón-
Fasinpat votó la incorporación de los nuevos obreros que se hizo efectiva un mes después,
el 16 abril del 2012.
Respecto de Cerámica Stefani, el 5 de noviembre de 2014 las comisiones de Asuntos
Municipales y de Asuntos Constitucionales aprobaron por mayoría autorizar al municipio de
Cutral-Có a declarar de utilidad pública y sujeto a expropiación el lote, el inmueble y la
maquinaria de la Cerámica Stefani, una fábrica de ladrillos huecos instalada en la ciudad
de Cutral-Có, y que funciona bajo control obrero desde el año 2010 bajo el nombre de
CERSINPAT (Cerámica Sin Patrones). A inicios de diciembre de 2009 comenzó la lucha de
los trabajadorxs, con apoyo desde el SOECN, por incremento salarial, falta de aportes a la
obra social y aportes jubilatorios. Los dueños de Stefani (patrocinados por un abogado
ligado al MPN) nunca se presentaron a las audiencias que solicitaban los trabajadorxs por lo
que la Secretaría de Trabajo declaró a la patronal en estado de “rebeldía”, a pesar de que
el mismísimo gobernador Jorge Sapag (MPN) ofreció desde condonaciones de deuda
hasta el saneamiento de los servicios energéticos de la fábrica. En ese momento 60
empleados junto a sus familias estuvieron durante siete meses cuidando la fábrica,
abandonada por sus dueños, quienes siempre alegaron una crisis financiera que no
pudieron demostrar frente a la Justicia ni menos frente a sus propios obreros que exigían “la
apertura de los libros contables”. Es que los hermanos Stefani, sus dueños, priorizaron la
producción en otra fábrica de su propiedad ubicada en el conurbano bonaerense, para lo
cual desfinanciaron durante años a Cerámica Stefani. En marzo de 2010 el Concejo
Deliberante de Cutral-Có consideró “inviable” un proyecto de ordenanza presentado por
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los trabajadorxs (respaldado por 2.480 firmas que buscaban la expropiación de Stefani),
pero aceptó hacer un plebiscito. A pesar de que la Municipalidad y el propio Concejo les
jugaron en contra los trabajadorxs lograron que más de 3.000 personas avalaran con su
firma la realización del referéndum por el SÍ o el NO a la expropiación de la fábrica. Fue un
hecho inédito en la historia de Cutral Có: el 4 de julio de 2010, sobre un padrón de más de
26.000 personas habilitadas debían concurrir a votar 13.021 (el 50%) y la opción mayoritaria
debía sumar el 50% más uno, esto es, 6.511 votos. Lo interesante del caso fue que en la
última elección a Intendente de Cutral Có la suma total de votos no alcanzó ni a la mitad
del padrón (el Intendente, Ramón Rioseco, conocido por su participación en las puebladas
cutralquenses, obtuvo apenas 4.600 votos). Por el SÍ votaron 5.008 vecinos, por el NO,
apenas 46. No se llegó al piso de 6.511 votos necesarios para que el resultado fuera
vinculante, de todos modos la cantidad de cutralquenses que apoyaron la iniciativa
sorprendió a todos.
Finalmente Cerámica Neuquén se encuentra funcionando desde hace más de 30 años,
ocupa a 140 obreros y está, paradójicamente, a 100 metros de Zanón. En un proceso aún
incipiente comenzó a producir bajo control obrero durante la primera semana de julio 2014,
luego de transcurrir 100 días de huelga y tras el abandono de su patrón, José Luis
Villafranca, quién denunció ante la Justicia a los obreros y los acusó de vender ilegalmente
los materiales. Esto fue desmentido desde el SOECN ya que esos materiales fueron cedidos
bajo acta firmada en la Subsecretaria de Trabajo, cuyo objeto era que los obreros cobraran
parte de las quincenas adeudadas por Villafranca.
Conclusiones abiertas: del “derecho” a la autogestión y la apertura de nuevos horizontes
Como venimos sugiriendo, el devenir de la experiencia ceramista avanzó a zonas
inexploradas por el resto de las fábricas recuperadas, transformando a FASINPAT en un caso
modelo de autogestión, entendiendo por el término lo que la mayoría de los teóricos
vinculados a la noción establecieron23: autogestión es autonomía, es decir, la posibilidad
que tienen los trabajadorxs de establecer, en instancias colectivas, sus propias normas y
reglamentaciones, sus definiciones políticas, y de lograr cierto control del proceso de
trabajo, avanzando hacia un cuestionamiento no siempre explícito de los resortes del poder
social. Este proceso es lento y contradictorio; por caso, se incorporan al repertorio de lucha
novedosas herramientas como la ocupación fabril y al mismo tiempo se presenta la
dificultad de establecer la legalidad que la sustente; se inicia la puesta en producción bajo
criterios igualitarios al tiempo que el Estado intercede regulando su actividad y
resignificando la “recuperación” bajo el formato cooperativo y revalorizando la condición
23 Nos referimos a la línea de acción y pensamiento político que va dese el consejismo hasta las reflexiones
sobre la autonomía obrera, en especial Castoridadis, y en América Latina los aportes de Mészaros y Modonesi,
o también sobre las últimas reflexiones respecto de posibles estrategias anticapitalistas desarrolladas por O.
Wright.
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salarial, lo que suele producir la despolitización del colectivo; los trabajadorxs se aferran al
“derecho al trabajo” y al mismo tiempo imaginan que “si podemos manejar una fábrica,
podemos manejar un país”, tal como enunciaron como lema los procesos más
radicalizados, etc.
En este sentido, el intricado recorrido de FASINPAT permite ver las novedades de esta
experiencia de autogestión aún abierta, es decir, en pleno desarrollo.
Como conclusión mostramos algunos rasgos actuales que la caracterizan y que requerirán
sin duda de nuevas indagaciones. Nuestra finalidad es mostrar qué vías, en el sentido de la
posible construcción de autonomía, adquiere este caso en el avance de formas de lucha
que lentamente ocupan zonas obturadas por la acción privada-estatal; de ahí que se
parta de un “derecho” lesionado para, a posteriori, legitimar la acción como recuperación
colectiva de ese derecho por los/as involucrados/as. Veamos entonces 3 cuestiones: los
límites económicos que amenazan la supervivencia de la experiencia, la lucha por el
derecho a la educación, y la incursión en el terreno parlamentario.
FASINPAT es desde 2004 la cooperativa conformada por los trabajadorxs de Zanón a fin de
enfrentar 2 problemas: la comercialización de cerámicos y la legalización de la experiencia
de cara a la necesidad de renovación tecnológica vía obtención de créditos estatales24.
Los obreros no buscaron inicialmente la opción cooperativa, tuvieron que adoptarla como
forma de sobrevivencia en un contexto político de reflujo de las luchas sociales (las
“fábricas recuperadas” ingresaron en la órbita estatal bajo el INAES), a lo que hay que
agregar el aumento de la represión y persecución del estado provincial paralela a las
presiones económico-legales. FASINPAT se constituye como tal el 3 de febrero del 2004 y
cuenta en sus inicios con 320 asociados; el Consejo de Administración cuenta con 16
consejeros titulares y 15 suplentes elegidos por asamblea para ejercer tres mandatos
reelegibles. Estos consejeros luego se corresponderán (año 2007) con los coordinadores de
diferentes sectores de producción, una decisión que implica no escindir producción de
política ni generar una administración separada y burocratizada de la cooperativa. Desde
el año 2007 comienzan a sentirse los primeros efectos de la crisis energética y que en la
fábrica impactan en aumentos de las tarifas de gas y electricidad al punto de no poder ser
pagadas generando deudas y amenazas de corte de servicio. Ya durante los años 2004-
2008 los trabajadorxs debaten el destino de los excedentes; al inicio primó en las votaciones
el criterio de repartirlo entre los asociados y/o brindar créditos personales a los mismos, pero
con los primeros avisos de estancamiento de ventas y producción se decidió capitalizar la
totalidad del excedente. Durante el año 2008 se apagaron 2 hornos por la imposibilidad de
costear el consumo de gas y electricidad; la producción cae hasta los 200000mts2 con un
24 El artículo 5 del Estatuto de FASINPAT dice que el objetivo de la cooperativa es “asumir activi dades
inherentes a la fabricación y comerciali zación de pisos y revestimientos (…) f omentar el espíritu de solidaridad
y de ayuda mutua entre los asociados y cumplir con el fi n de crear una conciencia cooperativa”. Acta
Constitutiva de FASINPAT, 03/02/2004, F. 14-15.
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alto costo de producción ($14 el mts2)25. A la actualidad FASINPAT sigue sin poder obtener
respuestas desde el Estado Nacional (créditos) para la urgente actualización tecnológica
que profundiza la crisis de producción en Zanón y amenaza el futuro inmediato de lxs
trabajadorxs.
En medio de estas dificultades económicas los ceramistas, como parte de la demanda de
expropiación de la fábrica incorporaron (en una etapa posterior) a las negociaciones con
el gobierno la necesidad de contar con una escuela al interior de la planta que les permita
iniciar, continuar o finalizar estudios a aquellos trabajadorxs que por diversas cuestiones no
lo pudieron hacer con anterioridad al conflicto o que desean estudiar en la actualidad. A
mediados del año 2008 y uniendo la experiencia de bachilleratos populares existentes en
otras fábricas recuperadas (IMPA, Chilavert, Maderera Córdoba, etc.) surge el Grupo de
Apoyo a la escuela secundaria en FASINPAT, que cuenta con la intervención de una
Cátedra de la Universidad Nacional del Comahue que se ocupó de las necesidades de
muchos obreros respecto de su formación educativa. La Cátedra de Educación de Adultos
y Alfabetización de la Facultad de Ciencias de la Educación venía trabajando en relación
al fenómeno de los Bachilleratos Populares prestando especial atención al ejemplo
desarrollado por el Movimiento Sin Tierra en Brasil, experiencia de modelo de todos ellos
junto a la propuesta pedagógica de Paulo Freire, las escuelas autónomas zapatistas y el
Programa cubano “Yo Si Puedo” (Visotsky y Junge, 2012). Según una encuesta realizada por
esta Cátedra sobre 197 obreros y obreras se detectó que el 60% no terminó sus estudios en
la escuela secundaria (un 27% que no la inició y un 31% que la inició pero no la pudo
terminar), mientras que el 8% no terminó la primaria. El 50% de los encuestados manifestó
haber tenido que abandonar los estudios por razones laborales o por la situación
económica de su familia. En el mismo sentido, el 50% tiene interés en terminar la escolaridad
secundaria, mientras que la totalidad de quienes no tienen la primaria desean terminarla. El
terreno donde esta iniciativa tuvo que lidiar fue el Consejo Provincial de Educación (CPE),
donde otro aliado ceramista, el sindicato docente (ATEN), puso sus vocales gremiales en
apoyo a la propuesta. La idea de la escuela fue planteada en la fábrica, debatida y
aprobada en una de las tantas jornadas con asambleas que cotidianamente practican los
obreros. Luego de idas y vueltas el CPE aprobó su creación como anexo de una escuela
pública ya existente dando nacimiento al CPEM Nº 88 (resolución 1915 del 4 de Noviembre
del 2009), también conocido como CPEM Nº 88 “Boquita Esparza”, en homenaje al obrero
ceramista Jorge Esparza, uno de los más fervientes impulsores del proyecto y que falleció en
abril de 2009 tras sufrir una enfermedad terminal26. Entre los objetivos del proyecto se
destacan el garantizar el derecho a la educación “para los trabajadores que no pueden
acceder por las características de su actividad laboral y están demandando
colectivamente ejercer este derecho”, facilitar la alfabetización de obreros y obreras que
25 Acta N° 99, F. 50, 03/04/2009.
26 Jorge “boquita” Esparza fue un obrero de Zanón ligado al sect or independiente, muy querido por sus
camaradas, falleció por problemas de salud en el año 2012.
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no han finalizado la escolaridad primaria y secundaria, favorecer la formación integral de
los trabajadorxs y fomentar la realización de actividades “creativas, lúdicas, intelectuales,
recreativas, tanto dentro del espacio de la fábrica como fuera de él”27. El lema que
adoptaron los noveles estudiantes fue “Sin saber no se puede luchar, sin luchar no se puede
saber”. La orientación elegida por los trabajadorxs es la humanística, más precisamente
“Perito Auxiliar en Relaciones Humanas”, según las opciones disponibles desde el CPE.
Finalmente, los obreros llegaron al Parlamento, pensado como un modo de hacer escuchar
sus demandas bajo una representación que los incluya en sus especificidades. Esto fue
posible en la coyuntura electoral del año 2011, cuando el gobierno nacional logró la
aprobación de una “reforma política”28 que implicaba, entre otros puntos, que cualquier
partido político debía superar el 1,5% de votos en las elecciones primarias abiertas y
obligatorias (PASO) para luego poder presentarse con candidatos en las elecciones de
octubre de 2011. Por separado, ningún partido de la izquierda trotskista (con cargos
directivos en el SOCEN) alcanzaba ese porcentaje por lo que la circunstancia permitió la
constitución del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT)29 del que participan el
Partido de los Trabajadores por el Socialismo, el Partido Obrero e Izquierda Socialista (PTS,
PO, IS). El FIT se convirtió rápidamente en una experiencia inédita: obtuvo resultados
electorales históricos para un frente de izquierda ingresando varios legisladores provinciales
y tres diputados nacionales, duplicando además en el año 2013 los votos obtenidos con
respecto a la elección del año 2011. De la alianza FIT participó en Neuquén la Lista Marrón
del sindicato ceramista (SOECN) y logró ingresar el primer “diputado obrero” en la
Legislatura neuquina, Alejandro López. Las bancas del FIT son rotativas entre las fuerzas
políticas que las componen, de manera que en Neuquén al finalizar el año legislativo 2012
la banca quedó en manos de otro obrero de Zanón, Raúl Godoy (Lista Marrón-PTS), quien
se desempeñó durante el año 2013. Y así fue que los dos mayores referentes ceramistas,
representantes de las dos tendencias internas en FASINPAT, llegaron al parlamento
ampliando la experiencia ceramista sobre un terreno inexplorado y que les fue
históricamente hostil ¿Qué significado le otorgaron los trabajadorxs a esta “banca obrera”?
Ya el manifiesto programático del FIT contiene entre sus puntos la “expropiación definitiva
sin pago de Zanón y demás fábricas recuperadas”, la “Nacionalización -sin indemnización y
bajo administración y control de trabajadorxs-, de la banca y el comercio exterior, el
petróleo, la minería, pesca y la gran industria”, de modo que los mandatos de ambos
dirigentes ceramistas insistieron en ellos, pero le imprimieron el toque clasista, en donde la
banca legislativa no constituyó un fin en sí mismo sino que debe entenderse como una
extensión de la estrategia anclada en la lucha de clases, nacida en la fábrica, con base
27 Anteproyecto “Escuela primaria y secundaria en FASINPAT”, disponibl e en
http://escuelaenfasinpat.wordpress.com/anteproyecto/.
28 Ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral, sancionada
por el Congreso Nacional en el año 2009.
29 La declaración programática se hizo el 2 de junio de 2011 y consta de 22 puntos, el punto 6 exige: “la
expropiación definitiva sin pago de Zanón y demás fábricas recuperadas”.
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militante en FASINPAT: el hecho de que los legisladores ceramistas López y Godoy siempre
hayan cobrado el mismo salario que sus compañeros en la fábrica (donando el resto a
fondos de lucha), que al finalizar sus mandatos retornen a sus puestos de trabajo en la
fábrica, o que hayan presentado como el caso de Raúl Godoy un proyecto de ley que
exija que todo funcionario público cobre lo mismo que un docente, entre otros proyectos,
dejó marcado el piso desde el cual pueden continuar o acompañar esta lucha otros
sectores subalternos.
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http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.2267357
Visotsky, Jéssica y Gustavo Junge. 2012. Inventamos o erramos. Educación Popular y Lucha
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Zanón bajo control obrero. 2005. boletín interno del SOECN.
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